Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

domingo, 20 de abril de 2014

Takesi Kitano



   No lo puedo negar, me encanta Takeshi Kitano. Es uno de esos genios polivalentes que buscan llamar la atención y terminan por dejar huella. Kitano es humorista, actor, escritor, director y guionista de cine, presentador, poeta, pintor y hasta diseñó un videojuego. Personaje con un peculiar carácter, en ocasiones conflictivo sobre todo si tiene que ver con su vida privada. Takeshi nació en 1947 en una muy humilde familia de Umeshima, Tokio, siendo el más pequeño de cuatro hermanos. Su padre, alcohólico, maltrataba tanto a su madre como a sus hermanos y terminó por abandonar a la familia. Tanto Takeshi como sus hermanos tuvieron que ponerse a trabajar desde muy pequeños lo que le supuso al pequeño la burla de sus compañeros de clase. Su madre, Saki, era muy estricta pero cariñosa con sus hijos, trabajaba sin descanso para comprarles libros y pagarles una buena educación, les hizo tomar clases de inglés y caligrafía, incluso les pagaba clases durante el verano. Siempre les decía a sus hijos "los pobres sólo pueden salir de la pobreza a través de una buena educación". Takeshi pasó casi toda su infancia en Adachi Ward en Senju, uno de los barrios más pobres y duros de Tokio, en una casa de una habitación, junto a sus hermanos y hermanas, su madre y su abuela, Ushi. En su autobiografía, "Takeshi -kun Hai!", Kitano narra, que utilizaban viejas cajas de madera de color naranja como escritorios para estudiar y se sentaban bajo una farola de la calle durante la noche para poder leer ya que en esta época vivían sin luz.

 
   Pero no todo eran desgracias en su vida, siempre ha insistido en que recuerda su infancia con felicidad pese a las carencias que sufrió. Con el tiempo la situación familiar mejoró tanto, que incluso fue el primer hogar del barrio en comprar una televisión. Recuerda que era un barrio muy unido, donde las mujeres lavaban la ropa juntas mientras charlaban, y que los niños jugaban persiguiendo mariposas y libélulas. Este tipo de recuerdos pueden verse reflejados en algunos de sus trabajos. Takeshi buscaba siempre ser el centro de atención, para ello comenzó a practicar Baseball sin mucho éxito que terminaría dejando para practicar Boxeo. Pero aunque le gustaba mucho el deporte lo que de verdad quería hacer era construir coches, sobresaliendo en matemáticas y arte no le fue difícil entrar en la Universidad Meiji, los coches eran entonces un artículo de lujo por lo tanto era un buen futuro para cualquier joven. Pero poco a poco se siente más y más alejado de los que habían sido sus sueños hasta entonces y comienza a frecuentar, cada vez con más asiduidad, el barrio de Shinjuku, que por los años 60 era el barrio de reunión para poetas, escritores y hippies. En 1970 dejo la universidad (retomaría sus estudios y en 2004 se graduó Honoris Causa en Ciencias de la Ingeniería) y se pasaba las noches escuchando Jazz mientras discutía sobre existencialismo francés, arte y literatura.


  Durante unos años sobrevivió a base de pequeños trabajos hasta que terminó en un pequeño teatro donde se ofrecían desde comedias hasta striptease. Kitano estaba encantado y se entregaba a toda clase de trabajos que se le encomendasen, allí se relacionaba igual con bailarines, actores en horas bajas, humoristas y travestis. Poco a poco fue introduciéndose en la vida del teatro hasta llegar a ser maestro de ceremonias, el encargado de entretener al público entre actos. Durante los dos años siguientes no dejó de hacer comedia, practicaba y trabajaba a diario. Fue durante esta época cuando conocería a Kaneko Kiyoshi, el hombre con el que conseguiría la fama. Este trabajaba también en el teatro y desde hacía tiempo insistía a Kitano para formar un dúo cómico. Pronto dejaron sus trabajos y comenzaron su carrera como comediantes con el nombre de Shokakuya Jiro, Jiro. Pero no conseguían trabajos y apenas ganaban dinero para vivir. Kitano se sentía muy frustrado por la situación, estaba seguro que el problema era que no encontraban un estilo que los definiera.  Es entonces cuando Kitano escribe un nuevo tipo de actuaciones, basados en un estilo de comedia japonesa caracterizada por chistes rápidos que cuentan dos personas, una desempeñando el rol de inteligente que ataca a otra con un rol inocente y un poco tonto. El nuevo giro incluyó también un cambio del nombre artístico que habían usado hasta entonces por The Two Beat, Takeshi Kitano era “Beat” Takeshi, y Kiyoshi Kaneko era “Beat” Kiyoshi. Su humor era vulgar y políticamente incorrecto, incluía palabrotas e insultos, y sus objetivos eran ancianos, niños, discapacitados, los feos o el gobierno. Su éxito fue tal que en poco tiempo comenzaron a aparecer en la mayor cadena de televisión japonesa, la NHK. A finales de los años 70 eran ya conocidos en todo el país.

 

  Pese a que en la televisión eran censurados, Takeshi se saltaba siempre las normas consiguiendo que incluso despidieran al productor del programa. Incluso siendo atacados sin parar por la crítica por sus gags cada vez más absurdos su éxito no paraba de aumentar. Kitano buscaba más, comenzó entonces a hacer actuaciones en solitario con un estilo mucho más sobrio y poco a poco comenzó a interesarse por la actuación dramática, quería que se le considerara un actor serio. Siguiendo el consejo de su amigo y director Nagisa Oshima comenzó a alejarse de la comedia, incluso asumiendo un papel como un asesino psicópata en una serie de televisión que se convirtió en un gran éxito. Estaba viviendo unos años felices, pese a que durante su carrera se había ganado fama de jugador y mujeriego en 1978 se casó con la que consideró siempre como su musa, Matsuda Mikoko. Con ella tendría dos hijos: Kitano Atsushi, que nació en marzo de 1981 y en octubre de 1982, Mikoko dió a luz a su hija, Kitano Shoko. Oficialmente siempre afirmó que había sido drogado por ella y que lo había engañado, pero en el fondo estaba perdidamente enamorado. A principio de los 80 se disolvería The Two Beat y Kitano comienza a centrarse en su carrera dramática mientras no dejaba de escribir.



  Se dice que la muerte de su padre en 1979 tuvo mucha influencia en el cambio de registro que tomó su carrera. También lo tendría la muerte en 1983 de su mentor cuando comenzó en el teatro, Fukami Senzaburo, esta noticia devastó a Kitano. El fue quien le dio su primera oportunidad como maestro de ceremonias en aquel pequeño teatro. Kitano se concentró en cada vez papeles más dramáticos pero el público lo recordaba como humorista y se reía de sus actuaciones, esto le frustraba en sobremanera. Aún así perseveró consiguiendo papeles como el de un gánster adicto a la heroína en Yasha (Demon, Furuhata, 1985) o de asesino a sueldo con conciencia en Komikku zasshi nanka iranai! (Comic Magazine, Takita 1986). Su éxito internacional y su primera película como director sería Violent Cop (1989). Cuando fue contratado para esta película pidió una serie de condiciones debido al poco tiempo del que disponía. Una de estas condiciones era realizar una sola toma por escena para ahorrar tiempo, sin repeticiones. Esta condición es muy importante ya que se convirtió en una de sus maneras de hacer como director. Con estas condiciones el director contratado para la película dimitió y sería el propio Kitano el que terminaría dirigiéndola afirmando a los productores “¿No tiene que ser muy difícil dirigir?”.



  Violent Cop fue el principio de su carrera como director, una película donde ya se puede apreciar su curiosa manera de trabajar, tomas únicas como ya he mencionado, los planos largos y fijos es otra de sus características. Pese a que puede parecer engreído siempre se ha avergonzado de ser tan lanzado en ese momento y a día de hoy el mismo es su mayor crítico. A partir de aquí llegarían Boiling Point (1990), Sonatine (1993), hasta completar, a día de hoy, casi una veintena de películas como director y una treintena como actor. Pero no todo funcionaba bien, durante el rodaje de Sonatine Kitano se encontraba en plena crisis existencial, no paraba de beber y llevaba un ritmo de vida autodestructiva, el estrés de trabajar siete días a la semana reclamaba su factura. Se sentía desanimado por las malas críticas que recibían sus trabajos en su país mientras que desde el extranjero no paraban de llegar las alabanzas. Una noche de Septiembre de 1994 salió de un bar totalmente bebido y se estrelló con su moto a toda velocidad contra una valla. El golpe fue brutal y Kitano sufrió daños cerebrales graves y unos cuantos huesos rotos. Tras un mes en cuidados intensivos dio una rueda de prensa donde admitió pasar por el peor momento de su vida debido al estrés, que llevaba una vida autodestructiva y que incluso había pensado en el suicidio. Debido al accidente sufriría la paralización del lado derecho de su cara, secuelas que pese a las operaciones de reconstrucción siguen afectándole hoy en día.

La entrañable El verano de Kikujiro


  Kitano se repondría, dejaría el alcoholismo y el tabaco e incluso actuaría como actor cuando estaba recuperándose del accidente. Maduró en todos los sentidos y sus películas a partir de entonces fueron a mejor, candidatas en festivales internacionales como la que sería su obra maestra Hanna-bi (Flores de Fuego 1997), presentada en el Festival de Venecia donde ganó el León de Oro a la mejor película, también ganó entre otros el Cesar, el reconocimiento de la Academia Europea de Cine. Pero durante su carrera Kitano también ha trabajado en producciones extranjeras como Feliz Navidad Mr Lawrence (1983) o Johnny Mnemonic (1995). Yo personalmente destacaría la ya mencionada Hana-bi (Flores de Fuego, 1997), El Verano de Kikujiro (1999) y Zatohichi (2003). Otra de las características de Kitano es que no solo es el director y guionista de sus películas, si no que también suele ser generalmente el actor principal.

Una de las obras de Kitano


  Pero Kitano no solo es conocido por su cine, también ha escrito algunos libros como su propia biografía y la de sus padres, escrita tras la muerte de su madre ocurrida en 1999 y titulada Kikujiro y Saki. También ha actuado en programas de radio y televisión, en occidente es conocido sobre todo por su papel como presentador en el programa Takeshi's Castle (1986-1989) (Humor Amarillo en España), todo un derroche de humor absurdo. Incluso en 1986 participó en el diseño de su propio videojuego, este primeramente iba a ser un juego de acción basado en sus papeles mafiosos, pero Kitano decidió intervenir y lo convirtió en uno de los juegos más absurdos de la historia. En ‘Takeshi’s Challenge’ se nos proponía superar todo tipo de retos absurdos para ir avanzando. Desde dar 33.800 golpes, estar una hora entera sin tocar los controles, superar una prueba de karaoke, apretar combinaciones de botones en el segundo mando mientras jugamos con el primero, presionar un botón durante 4 horas seguidas sin soltarlo o pulsar 20.000 veces un botón para derrotar al jefe final. Lo mejor es que después de conseguirlo el juego no tiene final, sólo se muestra un mensaje con THE END y tras unos minutos lo completa con la frase “Why get serious for a game like tris?” 



   Como he mencionado al principio Takeshi Kitano es uno de esos personajes que no dejan indiferentes, o lo amas o lo odias. Nunca sabremos si estamos ante un genio incomprendido o simplemente nos toma el pelo, cuando es sincero o cuando está actuando. Se que este ha sido un largo post pero espero que os guste. Saludos.

Otra de sus obras.

miércoles, 16 de abril de 2014

El kintsugi, reparaciones con oro.



   Los japoneses creen con total convicción que los objetos acumulan historia, por este motivo cuidan con fervor cualquier objeto que sea importante para ellos. Cuando en el siglo XV al shogun Ashikaga se le rompió su cuenco de té preferido buscó, entre multitud de artesanos, una manera de poder volver a utilizarlo. Primeramente el cuenco fue enviado a china donde se reparó burdamente con una especie de grapas, resultado que no gustó nada al shogun. Finalmente fueron artesanos japoneses los que dieron con la técnica que devolvía e incluso potenciaba la belleza de una pieza rota. Así nació el Kintsugi, o reparación con barniz de oro y sus variantes, el Gintsugi, en el que se usa plata y el Urushitsugi, que emplea laca urushi. Se dice que muchos objetos desde entonces han sido rotos a propósito para ser embellecidos con esta técnica. Irónicamente este tipo de piezas alcanzan en ocasiones precios más altos que las enteras del mismo tipo.


http://elzendelascosas.wordpress.com/2012/08/05/kintsugi-cicatrices-de-oro/ 

sábado, 12 de abril de 2014

Ikkyū el monje.



  Ikkyū fue un monje Zen famoso por su poesía y por su personalidad algo excéntrica, también se le conoce por su influencia para la evolución del arte de la ceremonia del té.


  Nuestro futuro monje no tuvo una infancia fácil, nacido en 1394 en un barrio pobre de Kioto, se dijo que era hijo ilegítimo del emperador por lo que su madre se vio forzada a viajar fuera de la región donde su hijo sería criado por sirvientes del emperador. A los cinco años se le separa definitivamente de su madre y se le ingresa en el templo de Rinzai Zen, Ankoku-ji. Allí no solo aprendería la vida monacal si no que también fue instruido en cultura y lengua china.

   Ya con trece años de edad regresa a Kioto para aprender Zen de un monje conocido como Botetsu en el templo Kennin-ji. Es en esta época cuando Ikkyū comienza a escribir poesía frecuentemente, sobre todo en chino. También comienza a ser crítico con la carencia de la meditación Zen que se hace en su entorno y con su maestro. En 1410 abandona el templo y tras recorrer un par de templos conocerá al que será uno de sus maestros relevantes, un monje llamado Keno. El fervor por su maestro era tal que a la muerte de este en 1414 Ikkyū intentará suicidarse ahogándose en un lago del que fue rescatado.


  En 1420, Ikkyū estaba meditando en un bote en el Lago Biwa cuando supuestamente el sonido de un cuervo le hará llegar al satori[1]. Kaso, su maestro entonces, confirmó esta gran iluminación y le otorgó el inka[2]. Pero aún así Ikkyū seguía siendo un monje conflictivo que acostumbraba a beber más de la cuenta y a no callarse nada de lo que pensaba. Por todo esto el maestro hizo su heredero a Yoso, su mayor rival. Ikkyū abandonó el templo y vivió gran parte de su vida como un vagabundo. No obstante, no estaba solo y tuvo un círculo de notables artistas y poetas de la época con los que se relacionaba cultural y espiritualmente. En ese período, también estableció una relación intima con una cantante ciega llamada Mori convirtiéndose en el amor de su vida.


  Pese a que trabajó para practicar y enseñar el Zen fuera de las instituciones religiosas formales, durante la guerra Ōnin Ikkyū fue elegido abad del templo Daitoku-ji, cargo que asumió sin mucho entusiasmo, entrando así en uno de los más importantes linajes del Zen. Hacia 1481, murió a la edad de 88 años de un resfriado.



Ikkyū en la cultura popular:


  Aparte de su poesía se han realizado varias adaptaciones sobre su vida. Entre 1993 y 1996 la editorial Kodansha publicó en Japón Akkanbe Ikkyū, la adaptación manga de la vida de Ikkyū escrita e ilustrada por Hisashi Sakaguchi, siendo publicada en España en 2007 por Glénat con el título Ikkyu. También existe Ikkyū-san un anime basado en sus aventuras de niño durante su estancia en el Templo Ankoku-ji. En cada episodio, Ikkyū confía en su inteligencia para resolver todo tipo de problemas, desde campesinos enojados hasta mercaderes avariciosos.

Vine a nacer
en un mundo de sueños,
igual que un sueño.
Qué descanso, extinguirse
lo mismo que el rocío.

  "Ikkyu mantuvo siempre durante su vida una actitud de búsqueda religiosa y artística. En esa búsqueda no se impuso ni se dejó imponer límites convencionales. Se le recuerda, no sólo como un poeta, sino además como un creador y un promotor de la creación en campos tan diversos como el ikebana, la música de flauta, la caligrafía, la pintura. Fue uno de los pilares del budismo Zen. Todas esas búsquedas estaban enlazadas por un intenso deseo de contacto, comprensión y aporte a su entorno y a los seres humanos que le rodeaban.

  Su aguda actitud crítica no le llevó al aislamiento. Permaneció en relación con el mundo en torno suyo. En una sociedad estratificada, cruzaba las barreras entre las clases y se codeaba con trabajadores, cortesanos, pescadores, prostitutas, monjes. Cuando la Corte Imperial requirió sus servicios él acudió y logró cumplir lo que le pedían sin perder su libertad.

  Dio un altísimo valor a la experiencia sensorial, y en esto llevó el budismo Zen al mayor extremo. Pero no se quedó apenas en la experiencia, sino que la expresó con fuerza a través de su poesía y de su arte. Nunca aparece en sus poemas una referencia a las guerras que entonces asolaban su país. En medio de un mundo sangriento y estremecido por la violencia, Ikkyu fue un hombre de paz."

 http://www.revistadepoesiaclave.com





[1] Satori es un término japonés que designa la iluminación en el budismo zen.
[2] En el budismo zen, la prueba de reconocimiento de que se ha alcanzado la iluminación
 

jueves, 10 de abril de 2014

¡El blog no ha muerto!




   Hola a todos, pese a que durante unos meses he tenido que estar centrado en otros asuntos me daba mucha pena dejar el blog abandonado. Aunque no tenga cientos de seguidores tengo unos cuantos fieles que me han seguido desde hace tiempo y mucha gente ha seguido entrando buscando curiosidades sobre Japón. Tengo ideas para nuevas entradas y buscaré el tiempo necesario para poder publicar. Es difícil dejar algo cuando llevas tanto tiempo trabajando en el. Nunca he pretendido que este blog fuera una referencia donde buscar datos académicos. Quería hacer algo diferente y más personal, hablando de películas, mangas y libros relacionados con la historia. Mientras que como idea central suelo hablar sobre temas más o menos conocidos, aunque en ocasiones trato temas poco comunes, incluso simples anécdotas, ¡todo es historia! Incluso hablo sobre antigüedades, uno de mis temas preferidos.

 

   Al final de cierta película de samuráis a uno de los protagonistas, tras una sangrienta batalla, le preguntan que va ha hacer con su vida a partir de entonces, a lo que responde que cualquier cosa menos ser samurái. A continuación intenta lanzar su espada lo más lejos posible con las pocas fuerzas que le quedan, pero le resulta imposible, es incapaz de soltar la espada y se da cuenta que no puede huir de lo que es. Bueno, pues mi espada es el blog, exagerando un poco claro, ¡yo no soy ningún samurái! Pero me parece un buen símil para hablar de lo difícil que es dejar ciertas cosas que para cada uno son importantes y como debes ser coherente sobre quien eres sin importar lo que te digan los demás. ¡Saludos!

 

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Ittekimasu , いってきます , (ahora vengo)