Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

sábado, 12 de abril de 2014

Ikkyū el monje.



  Ikkyū fue un monje Zen famoso por su poesía y por su personalidad algo excéntrica, también se le conoce por su influencia para la evolución del arte de la ceremonia del té.


  Nuestro futuro monje no tuvo una infancia fácil, nacido en 1394 en un barrio pobre de Kioto, se dijo que era hijo ilegítimo del emperador por lo que su madre se vio forzada a viajar fuera de la región donde su hijo sería criado por sirvientes del emperador. A los cinco años se le separa definitivamente de su madre y se le ingresa en el templo de Rinzai Zen, Ankoku-ji. Allí no solo aprendería la vida monacal si no que también fue instruido en cultura y lengua china.

   Ya con trece años de edad regresa a Kioto para aprender Zen de un monje conocido como Botetsu en el templo Kennin-ji. Es en esta época cuando Ikkyū comienza a escribir poesía frecuentemente, sobre todo en chino. También comienza a ser crítico con la carencia de la meditación Zen que se hace en su entorno y con su maestro. En 1410 abandona el templo y tras recorrer un par de templos conocerá al que será uno de sus maestros relevantes, un monje llamado Keno. El fervor por su maestro era tal que a la muerte de este en 1414 Ikkyū intentará suicidarse ahogándose en un lago del que fue rescatado.


  En 1420, Ikkyū estaba meditando en un bote en el Lago Biwa cuando supuestamente el sonido de un cuervo le hará llegar al satori[1]. Kaso, su maestro entonces, confirmó esta gran iluminación y le otorgó el inka[2]. Pero aún así Ikkyū seguía siendo un monje conflictivo que acostumbraba a beber más de la cuenta y a no callarse nada de lo que pensaba. Por todo esto el maestro hizo su heredero a Yoso, su mayor rival. Ikkyū abandonó el templo y vivió gran parte de su vida como un vagabundo. No obstante, no estaba solo y tuvo un círculo de notables artistas y poetas de la época con los que se relacionaba cultural y espiritualmente. En ese período, también estableció una relación intima con una cantante ciega llamada Mori convirtiéndose en el amor de su vida.


  Pese a que trabajó para practicar y enseñar el Zen fuera de las instituciones religiosas formales, durante la guerra Ōnin Ikkyū fue elegido abad del templo Daitoku-ji, cargo que asumió sin mucho entusiasmo, entrando así en uno de los más importantes linajes del Zen. Hacia 1481, murió a la edad de 88 años de un resfriado.



Ikkyū en la cultura popular:


  Aparte de su poesía se han realizado varias adaptaciones sobre su vida. Entre 1993 y 1996 la editorial Kodansha publicó en Japón Akkanbe Ikkyū, la adaptación manga de la vida de Ikkyū escrita e ilustrada por Hisashi Sakaguchi, siendo publicada en España en 2007 por Glénat con el título Ikkyu. También existe Ikkyū-san un anime basado en sus aventuras de niño durante su estancia en el Templo Ankoku-ji. En cada episodio, Ikkyū confía en su inteligencia para resolver todo tipo de problemas, desde campesinos enojados hasta mercaderes avariciosos.

Vine a nacer
en un mundo de sueños,
igual que un sueño.
Qué descanso, extinguirse
lo mismo que el rocío.

  "Ikkyu mantuvo siempre durante su vida una actitud de búsqueda religiosa y artística. En esa búsqueda no se impuso ni se dejó imponer límites convencionales. Se le recuerda, no sólo como un poeta, sino además como un creador y un promotor de la creación en campos tan diversos como el ikebana, la música de flauta, la caligrafía, la pintura. Fue uno de los pilares del budismo Zen. Todas esas búsquedas estaban enlazadas por un intenso deseo de contacto, comprensión y aporte a su entorno y a los seres humanos que le rodeaban.

  Su aguda actitud crítica no le llevó al aislamiento. Permaneció en relación con el mundo en torno suyo. En una sociedad estratificada, cruzaba las barreras entre las clases y se codeaba con trabajadores, cortesanos, pescadores, prostitutas, monjes. Cuando la Corte Imperial requirió sus servicios él acudió y logró cumplir lo que le pedían sin perder su libertad.

  Dio un altísimo valor a la experiencia sensorial, y en esto llevó el budismo Zen al mayor extremo. Pero no se quedó apenas en la experiencia, sino que la expresó con fuerza a través de su poesía y de su arte. Nunca aparece en sus poemas una referencia a las guerras que entonces asolaban su país. En medio de un mundo sangriento y estremecido por la violencia, Ikkyu fue un hombre de paz."

 http://www.revistadepoesiaclave.com





[1] Satori es un término japonés que designa la iluminación en el budismo zen.
[2] En el budismo zen, la prueba de reconocimiento de que se ha alcanzado la iluminación
 

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