Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

jueves, 22 de agosto de 2013

Vetan el manga Hiroshima.



   Parece que durante este verano Japón no deja de darme titulares para poder escribir sobre crímenes de guerra. Lo que ha sucedido es que de nuevo un gobierno nipón lo ha vuelto a conseguir y demuestra una vez más lo retrógrada y ultraconservadora de la gestión de su pasado.

Las copias del manga Hiroshima, de Keiji Nakazawa, serán retiradas de las bibliotecas escolares de Matsue, en la Prefectura de Shimane, tanto de nivel de colegio como a nivel de instituto por orden del Comité Educativo Regional. El motivo argumentado es el retrato que la obra realiza de la violencia ejercida por las tropas japonesas. Pese a que se retira de las bibliotecas, los profesores pueden seguir usándolo como material educativo.

   La razón “oficial” es que contiene escenas violentas que pueden resultar ofensivas para los niños. Argumento que cualquiera que conozca el cómic japonés sabe que carece de cualquier tipo de sentido, en las bibliotecas puedes encontrar más mangas de temática mucho más violenta sin ningún tipo de censura.

   La verdadera razón es que los miembros del comité ejecutivo que veta este manga en las bibliotecas encontraron problemáticas las escenas en las que Tropas Imperiales Japonesas decapitaban y asesinaban a civiles chinos durante la Segunda Guerra Mundial por considerarlas falsas. Según la denuncia del ciudadano: "Los niños obtendrían una percepción falsa de la historia puesto que la obra describe atrocidades que las tropas japonesas nunca realizaron".

   Me resulta inconcebible que hoy en día sigan sucediéndose episodios continuados de pura ignorancia como los que estoy relatando. Según Misayo Nakazawa, esposa del autor de la obra, su marido afirmaba que suavizó la representación de todo aquello para los niños, pero las brutalidades que ocurrieron fueron mucho peores de lo que se muestra. Tomoko Watanabe, representante de la ONG pacifista ANT-Hiroshima, comentó que los niños deberían tener la posibilidad de leer el manga sin restricciones: "El manga describe escenas brutales pero los niños tienen la capacidad intrínseca de ver la esencia de la historia, el hecho de que la gente debe vivir a pesar de las dificultades. Debemos confiar en los niños y dejarles que lo lean si así lo desean".

martes, 13 de agosto de 2013

Historia del tatuaje en Japón


   La necesidad de tatuarse es universal e inherente para muchas culturas que lo ven como algo espiritual. Japón es uno de esos países que sienten devoción por el tatuaje, donde tiene fuertes raíces y un significado muy definido. En Japón a los tatuajes se les llama irezumi, “insertar tinta”, aunque también puede llamarse de otras maneras, una manera más cortés y tradicional sería horimono, diseños a mano que realiza un horishi, un maestro tatuador.

   Los primeros tatuajes de los que se tiene referencia en el archipiélago se cree que se remontan al periodo Jōmon (10000 a.C), se ha observado que los patrones que decoran caras y brazos de las figuras encontradas de esta época podrían ser tatuajes. Es en el periodo Yayoi (300 a.C-300 d.C) cuando penetran en las islas algunos diseños de tatuajes importados desde China. Durante todos estos años estos tatuajes podrían mostrar el status o tener un significado religioso. A partir del  periodo Kofun (s.III- s.VI d.C) el tatuaje comienza a tener cierta connotación negativa siendo utilizado posiblemente para marcar delincuentes. Atención aparte merecen los tatuajes del pueblo Ainu que se sabe tatuados desde hace miles de años aunque no se conoce relación con el Irezumi según las fuentes que he encontrado. Posiblemente derivan de los mismos orígenes pero el pueblo ainu ha mantenido hoy en día las formas más tradicionales de tatuar como se hacía en el periodo Jōmon.


   La siguiente referencia al tatuaje japonés nos la encontramos en el año 720 con la publicación de la obra Nihonshoki donde se habla de un joven llamado Azumi no Muraji que fue tatuado en la cara como castigo. Por que se consideraba un castigo el tatuaje es sencillo de explicar, todo proviene del confucionismo adoptado desde China y que ha formado el carácter japonés hasta hoy en día, en el se dice que la piedad filial a los padres es sagrada, el cuerpo es un regalo de estos y no se puede perforar de ninguna manera. Además en un país como Japón donde el grupo es tan importante diferenciarse así de los demás es una de las peores formas de castigo. En ocasiones eran simples trazos o círculos en los brazos pero también había algunos más radicales como tatuar el carácter de perro en la frente.




   Pero historia del irezumi tal y como los conocemos hoy en día comienza en Japón en el siglo XVIII tras un edicto imperial del gobierno Tokukawa por el que solo la familia imperial y la alta nobleza podían llevar kimonos bordados y profusamente decorados. Pero como siempre ha sucedido en la historia de la humanidad, una sociedad represiva agudiza el ingenio y puede así revelarse de muchas maneras, en este caso fueron los comerciantes los que comenzaron a tatuarse el cuerpo entero imitando los diseños de los bordados más lujosos. Estos comenzaban en el cuello, se habría en el pecho, llegaban hasta el codo y hasta por encima de las rodillas, con este diseño quedaba completamente tapado por la ropa normal de la época. También comenzaron a tatuarse así las clases más bajas despreciadas por la sociedad, como los burakumin o las prostitutas. La popularidad del tatuaje aumentó con la publicación de una novela China titulada en japonés Suidoken, esta trata sobre un grupo de bandidos que se enfrentan a un gobierno corrupto. Estos bandidos iban muy tatuados apreciándose claramente en todas las ilustraciones y supuso un incremento en el interés por los tatuajes de estilo japonés.

   En 1870 el gobierno japonés prohibió el tatuaje, el nuevo gobierno tras la restauración Meiji se avergonzaba de muchas de sus costumbres temiendo el rechazo de Occidente. Pero la actividad no cesó, los tatuadores se ocultaron y continuaron tatuando en sesiones privadas a amigos y conocidos. Incluso muchos extranjeros mostraron interés, incluyendo al rey Jorge de Inglaterra y el Zar Nicolás de Rusia. Al ser algo prohibido el tatuaje se convierte en algo subversivo que atrae rápidamente a la mafia japonesa, la yakuza. Para la mafia el tatuaje se convierte en parte de su vida, es su carta de presentación, la muestra de la devoción por su estilo de vida. Con cada diseño se supone uno adquiere cierta virtud como la lealtad o el valor por lo que los que se tatúan creen que esto les cambiará la vida. Aunque siempre ha sido el rasgo distintivo de la mafia también otros como bomberos o incluso trabajadores de la construcción portaban estos tatuajes, pero será tras la Segunda Guerra Mundial cuando solo se les atribuye a los delincuentes.



   Los bomberos sobretodo destacan por su tradición en el tatuaje desde el periodo Edo (1603-1868), algunas fuentes afirman que esto se debe a que en un principio los primeros bomberos japoneses eran rufianes sin oficio contratados por el gobierno para luchar contra el incendio de turno. En poco tiempo se organizan en grupos aunque manteniendo su imagen ya que los hacía parecer audaces y valientes. Muchos de sus tatuajes representan dragones o seres acuáticos como protección. Incluso hoy en día muchos siguen tatuándose de manera tradicional siendo el único colectivo que lo hace aparte de los yakuza.

    No será hasta la década de 1960 cuando un tatuador norte-americano llamado Sailor Jerry (Norman Keith Collins) introduce el estilo occidental de tatuaje en Japón, a su vez fue el que importó la moda de los diseños japoneses en occidente. El tatuaje japonés que comenzó como una expresión de rebeldía hoy son obras de arte admiradas en todo el mundo y se han convertido en productos de consumo masivo.


   Pero para los maestros japoneses su arte es el único auténtico y es donde se conservan las tradiciones. Una vez se decidía el diseño se dibujaba el contorno con tinta a mano alzada que sería rellenado a continuación. Las herramientas utilizadas por el horishi comprenden unos mangos de madera con agujas de metal que varían de dos a diez dependiendo del grosor en el trazo que se quiera conseguir. Una vez se ha completado el contorno del dibujo comienza el coloreado y el sombreado, este proceso se denomina bokashi. Hay varias técnicas de rellenado como el tsuki-hari, hundiendo las agujas de forma constante y sin mucha presión. El proceso completo puede tardar un año o incluso varios, actualmente un “traje completo” puede costar unos 10 mil euros, con sesiones semanales de varias horas. En cuanto a las tintas hoy en día son modernas pero las tradicionales podían ser peligrosas como el color rojo, que se hacía con cadmio, lo que producía fiebres y mucho dolor en las heridas.

    El camino para convertirse en maestro es largo y difícil comenzando desde edad temprana convirtiéndose en aprendices. Estos realizan las típicas tareas de un aprendiz, cocinaban, limpiaban, etc. Como en muchas otras disciplinas estos artistas se reunían en familias de las que el aprendiz recibía orgulloso el apellido una vez completado su aprendizaje. En cada zona había un oyabun (padre/jefe) como cabeza visible. Los nombres de todos los horishi comienzan con el carácter horu (tallar/grabar) y con una segunda parte tomada de su maestro, con el tiempo se añade un número para distinguir nombres iguales, como Horiyoshi II. Horiyoshi III es actualmente el maestro de Irezumi más reconocido, su obra es admirada y su lista de espera es larga. Es uno de los pocos maestros que se deja ver y viaja por el mundo enseñando este arte japonés en convenciones de tatuadores.
 

   En cuanto a los temas tratados en el tatuaje japonés y su iconografía los más copiados son los aparecidos en la novela Suikoden ya mencionada antes. Fueron muy utilizados los temas del teatro kabuki, desde máscaras hasta personajes concretos. Otro tema muy utilizado, sobretodo hoy en día, son los seres mitológicos como dragones o dioses. También animales comunes pero de gran significado como el águila o el tigre, animales de gran fuerza y ferocidad. Más concretamente algunos ejemplos serían la representación de Fudó, guardián del infierno, de mirada feroz y rodeado de llamas, muy conocido en la cultura popular. Otro personaje popular es Kintaro, héroe popular de gran fuerza y perseverancia, se le representa luchando contra una carpa gigante.

   Actualmente es muy difícil encontrar información sobre irezumi es español, y tampoco existe mucha bibliografía en inglés por lo que si existe alguna inexactitud ruego me disculpen. Este artículo va dedicado a Heitai que fue el que me incitó a buscar información sobre el tema, aunque no he podido responder a todas sus preguntas: los maestros de irezumi son un mundo cerrado y no se dejan ver mucho, tan solo Horiyoshi III concede entrevistas, por lo que apenas he encontrado información. Aún así espero que les guste. Saludos a todos.