Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

domingo, 28 de abril de 2013

La batalla de Okehazama, la gran victoria de Oda Nobunaga.



   En 1558 el clan Matsudaira, enemigo de del clan Oda, comenzó a atacar una serie de castillos en la provincia de Mikawa. Imagawa Yoshimoto del clan Matsudaira inició esta campaña hacia el oeste gracias a una serie de alianzas por medio de matrimonios arreglados con otros dos clanes con los que habían tenido conflictos: la hija de Yoshimoto se casó con el hijo de Takeda Shingen, del clan Takeda, uno de los más poderosos de la época, y la hija de Shingen se casó con el hijo de Hōjō Ujiyasu, por último la hija de Ujiyasu se casó con el hijo de Yoshimoto. Habiendo establecido este triangulo de alianzas, los Hōjō se expandieron en Kantō, el clan Takeda se movió para afianzar Shinano, y los Imagawa, finalmente sin trabas, se dirigieron a atacar a los Oda en Owari. En dos ocasiones, 1554 y 1558, Nobunaga se enfrentó a los ataques de Yoshimoto. Posteriormente aliándose con las provincias de Suruga, Tōtōmi y Mikawa, el clan Imagawa logró reunir a un numeroso ejército para llevar a cabo un ataque mucho mayor, según los recuentos de la época, el ejército contaba con unos 20 o 25 mil soldados.


   Pensando en el final del clan Oda Yoshimoto comenzó la campaña el 12 de mayo de 1560. Marchó con su gran ejército desde Sunpu en Shizuoka hacia la capital. Al entrar en territorio de los Oda comenzó conquistando las fortalezas fronterizas de Washizu y Marune. Nobunaga, conocedor siempre por sus exploradores de los movimientos del enemigo dirigió a sus hombres a posicionarse en un templo llamado Zenshōji. El ejército de Nobunaga contaba con una inferioridad numérica de diez a uno por lo que un enfrentamiento frontal quedaba descartado. Por otro lado atrincherarse en el templo no era práctico, pues no podrían aguantar un asedio más que unos pocos días. En vista de la situación, el líder de los Oda decidió arriesgarlo todo en un ataque sorpresa al campamento de su enemigo. Dejó un pequeño grupo de soldados en el templo como señuelo para no llamar la atención del ejército enemigo y distraerlo de su fuerza principal compuesta esta por unos 3.000 hombres, estos se movieron hacia el campamento enemigo a través de las colinas boscosas sin ser detectados en ningún momento.

                                                           La tumba de Yoshimoto Imagawa en Okehazama

   El ejército de Yoshimoto no esperaba un ataque y no estaba en alerta debido al increíble calor que estaba haciendo en ese momento. La posibilidad de que detectaran la aproximación de las fuerzas de Oda se desvaneció aun más por el repentino aguacero que cayó mientras los atacantes hacían sus movimientos finales hacia el campamento. Cuando el temporal pasó, los hombres de Oda atacaron. Los enemigos de Nobunaga, tomados completamente por sorpresa, huyeron en desorden dejando a su comandante indefenso. Yoshimoto Imagawa, ignorante de lo ocurrido, escuchó el ruido y salió de su tienda gritando a sus hombres que mantuvieran la compostura, pues creía que estaban ebrios y les ordenó que regresaran a sus puestos. Cuando se dio cuenta de que los samurái ante él no eran los suyos fue demasiado tarde, esquivó el ataque de lanza de un samurái, Hattori Koheita, pero fue decapitado por otro, Mori Shinsuke. Con su general muerto, los oficiales supervivientes del clan Imagawa desertaron para unirse a otras fuerzas en desbandada, y en poco tiempo las fuerzas de Yoshitomo fueron destruidas. En apenas dos horas una fuerza de unos tres mil hombres había derrotado a un ejército diez veces superior.



   La victoria de Oda Nobunaga fue considerada milagrosa, y fue el primer paso hacia la unificación del Japón. Uno de los oficiales que desertaron de la facción de Imagawa fue Motoyasu Matsudaira, quien más tarde sería conocido como Tokugawa Ieyasu, uno de los tres unificadores de Japón. Matsudaira formaría su propia facción en Mikawa, y más tarde se convertiría en aliado de Nobunaga.

 
   

miércoles, 24 de abril de 2013

Kamen Rider



   Para el que todavía no lo conozca hoy voy a presentar a uno de los héroes más longevos de la TV japonesa, este héroe con forma de insecto lleva defendiendo Japón desde hace más de cuarenta años. Personalmente es de mis preferidos, los diseños de sus cascos con forma de saltamontes me encantan.

   Su historia comienza cuando en 1969 a Shotaro Ishinomori, creador de otras series conocidas como Cyborg 009, se le encarga la creación de un nuevo héroe. Tras barajar varias posibilidades decide junto a Toru hirayama crear a este motorizado héroe. El 3 de abril de 1971 se estrenó la primera temporada que duraría 98 capítulos. Aunque este tipo de series nos den risa hoy en día en su época se las tomaban muy en serio, como ejemplo en el capítulo 10 Hiroshi Fujioka, el actor que interpreta a Kamen Rider, realizando un truco con la moto se estrelló contra un poste de teléfonos rompiéndose las dos piernas.

   Pese a esta “peligrosidad” son muchos los actores que han vestido el personaje, una de las particularidades de cada temporada es que se cambia la historia y origen del personaje, así como los diseños de vestuario, lo que da lugar a mucho más merchandising. Pero también se consigue no estancarse al dar una mayor libertad a los guionistas para reinventar al personaje y sus aventuras.

   Como muchos héroes japoneses al principio no deja de ser un hombre normal que mediante un cinturón se le conceden ciertos poderes cuando grita la palabra ¡transformación! (henshin). Lógicamente tiene la capacidad de transformarse en una versión gigante de si mismo y también es experto en artes marciales con un golpe especial con el que acaba definitivamente con sus enemigos.

Existen unas 23 temporadas, también películas, especiales de tv, mangas, etc.