Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

lunes, 25 de marzo de 2013

La Orden de la Corona Preciosa.



   La Orden de la Corona Preciosa es la única condecoración japonesa, y una de las pocas que conozco en el mundo, otorgadas exclusivamente a mujeres. Fue instaurada el cuatro de Enero de 1888 por el Emperador Meiji.


   Originalmente existían cinco clases diferentes según su importancia, en 1896 se ampliaron hasta ocho clases que se entregan según el status de quien la reciba. Pese a ser una orden reservada para mujeres japonesas ocasionalmente han sido entregadas a hombres y a mujeres de otras nacionalidades aunque no es lo normal. Una de estas ocasiones fue en 1917 cuando se entregaron 29 órdenes  a 10 enfermeras y 19 periodistas norteamericanos que habían participado en la guerra Ruso-japonesa.


   Pese a que en un principio estaba situada como la más baja en importancia de todas las órdenes japonesas actualmente (desde 2003) ha aumentado su valor y casi se reserva exclusivamente para entregar a miembros de otras casas reales.

    Su diseño consiste en un medallón ovalado con diseños florales a sus cuatro lados. En su centro apreciamos la corona real japonesa sobre un fondo azul rodeada por un ribete rojo. Cada clase varía un poco en su diseño pero básicamente todas comparten características similares siendo cada vez más valiosas hasta llegar a la de primera clase.




http://www8.cao.go.jp/shokun/shurui-juyotaisho-kunsho/hokansho.html 

viernes, 22 de marzo de 2013

El kamishibai, el cuentacuentos japonés.



   El kamishibai es una forma tradicional que tienen los japoneses de contar historias. Este se originó en los templos budistas durante el siglo XII donde los monjes utilizaban pergaminos que combinaban imágenes y texto (llamados emaki) para combinar historias con enseñanzas morales para unas audiencias mayormente analfabetas. En Japón este arte tuvo un renacimiento entre los años 20 y 40 pero fue perdiendo intensidad en los 50 con la llegada de la televisión.

   El gaito kamishibaiya (una especie de cuentacuentos itinerante), cuando llegaba a un lugar, golpeaba dos pedazos de madera unidos por una cuerda llamados hyoshigi para anunciar su llegada. Los niños que le compraban dulces podían sentarse en los primeros asientos frente del escenario. Comenzaba entonces a contar varias historias utilizando para ello un pequeño escenario de madera donde se insertaban ilustraciones que se iban cambiando a medida que avazaba esta. Las historias eran a menudo series de cuentos cuyos nuevos episodios eran contados en cada visita a las villas, consiguiendo así una fiel audiencia. Hoy en día esta tradición sigue reviviéndose en bibliotecas y escuelas mientras que también se ha ganado aficionados por todo el mundo.



http://www.clubkamishibai.blogspot.com.es/

lunes, 18 de marzo de 2013

Fumiko Kaneko, crónica de una anarquista.




   Fumiko Kaneko es una de esas personas que lejos de géneros o razas inspiran un gran respeto hacia su persona. Fumiko nace en Yokohama en 1902 en el seno de una familia muy pobre, su padre era alcohólico y su madre pasaba de los brazos de un hombre a otro sin responsabilizarse de su hija, algunas fuentes afirman que incluso intentó venderla a un prostíbulo. Con este panorama Fumiko fue a criarse con su tía (o abuela) que vivía en Corea donde también fue maltratada.

   Ya mayor de edad regresa a Japón donde ejerce los más diversos trabajos como criada o repartidora de periódicos. Durante esta época comienza a leer mucho sobre política y temas sociales comenzando a frecuentar puntos de encuentro izquierdistas. Es entonces cuando en Tokio conoce al antiimperialista coreano Yôl Park, fundador del grupo clandestino anarcosindicalista Futeisha, que puede traducirse como la “Sociedad de los Insumisos o Revoltosos”. Fumiko se enamorará profundamente de Park, desde entonces los dos compartirían su vida, pensamientos e ideología. Tiempo después fundarán la Sociedad Negra de Trabajadores.


   
   Tras el terremoto de Kanto de 1923, el gobierno, queriendo desembarazarse de movimientos izquierdistas, les acusa falsamente de conspirar para asesinar al emperador. En 1926 y con falsos testimonios son condenados a muerte, pero tras presiones internacionales las penas de muerte les serán conmutadas por trabajos forzados de por vida.

   Cuando muchos hubiéramos respirado por salvar la vida, Fumiko hizo gala de lo mejor de la condición humana, cuando el director de la prisión le entregó el certificado de conmutación ella lo cogió y lo rompió en pedazos delante de el. Trasladada de prisión se negó a hacer cualquier trabajo siendo castigada en una celda de aislamiento. Meses después pidió trabajar en el taller de cordelería, al día siguiente de comenzar a trabajar, el 23 de Julio de 1926, aparecería ahorcada en su celda con una cuerda que ella mismo había realizado.

    Su cuerpo fue trasladado a Corea por la familia de Park para ser enterrado en el santuario familiar. Park no salió de la cárcel hasta terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945. En 2003 su cuerpo fue de nuevo trasladado hasta el jardín de la casa de los Park y en 2006 la televisión Coreana rodó un documental sobre su vida.

SAITO, Akemi. Mujeres japonesas entre el liberalismo y el totalitarismo (1868-1945), Univ. de Málaga. Málaga. 2006.

viernes, 15 de marzo de 2013

El sistema penitenciario japonés




Documental: Japón entre rejas.

   Tras ver el documental titulado “Japón entre rejas” hoy voy a hablar sobre un tema peliagudo para cualquier país que siempre genera alguna que otra polémica. Todos sabemos que Japón presenta uno de los índices de criminalidad más bajos del mundo, aún así, lógicamente existe la delincuencia; hay atracos, asesinatos, tráfico de drogas, y no nos olvidemos de la yakuza. Pero, ¿Donde termina uno si traspasa la línea roja de la justicia en Japón?, este documental nos presenta algunas respuestas.

   Pero antes pongámonos sobre antecedentes (nunca mejor dicho). El primer Código Penal instituido en Japón se aprobó en 1880, y estaba basado en el código napoleónico francés. Hasta entonces la ley penal la llevaban a cabo los daimyo mediante leyes locales. Entre otros principios aprobados se incluía el reconocimiento expreso de la igualdad del ciudadano ante la Ley, centrar el poder judicial en manos de la administración estatal, etc. Tras ser revisado dos veces (1907-1947) el Código Penal japonés actual incide en el procedimiento que se debe seguir al arrestar a un sospechoso y en la organización de tribunales y cárceles.

   Las leyes japonesas son duras, por ejemplo, puede detenerse a una persona, y solo por ser sospechoso, poder encerrarlo durante 23 días en una cárcel preventiva hasta ser acusado formalmente. Tampoco hacen falta pruebas en el momento de la detención. Estas cárceles preventivas se denominan Daiyou Kangoku (cárceles sustitutas), y desde hace unos años están siendo investigadas por varios órganos internacionales de derechos humanos, bajo sospecha de practicar la tortura para conseguir la firma en testimonios de culpabilidad. Tampoco ayuda nada el hermetismo de las propias instituciones japonesas y su falta de transparencia, solo tenéis que ver el documental, dos años de peticiones para poder grabar, y bajo absurdas condiciones. Según he podido leer en la red este es el único documental que se ha podido realizar sobre las cárceles en Japón.



"Fuchu es una de las prisiones más importantes y estrictas de todo Japón, donde cumplen condena y han de convivir más de 2.000 personas. Además, es una de las que acoge a un mayor número de extranjeros. A través del testimonio de dos presos franceses conocemos de primera mano cómo viven entre rejas los internos de las cárceles japonesas. Fuchu es conocida a nivel mundial porque muchos ex-convictos han demandado al Estado Japonés por el trato recibido durante su encarcelamiento. Amnistía Internacional se ha interesado por este problema y ha denunciado los métodos utilizados al considerar que violan los Derechos Humanos. En este documental las cámaras entran por primera vez en las dependencias de la cárcel y muestran cómo es el régimen estricto de esta institución.


Philippe es francés y ex-convicto de la prisión de Fuchu, pasó dos años entre rejas por tráfico de hachís. Cyrl es un joven de Toulouse que cumple cuatro años por tráfico de drogas, fue pillado con 800 gramos de cannabis cuando volvía de Tailandia. A través de sus testimonios conocemos los entresijos de la prisión. En este lugar la disciplina se convierte en ritual. Es un sistema militar, donde el rigor y la disciplina son prioritarios. Todos los presos cuando llegan deben leer un documento en japonés en el que se especifican las reglas que deben conocer y respetar para evitar problemas. En la celda no se puede estar de pie, tampoco está permitido estirar las piernas en el futón, hay que estar en la posición de loto.

En el centro, el trabajo es obligatorio y está impuesto por ley. Durante las horas de trabajo, 8 horas al día siete días a la semana, tienes que producir, no puedes mirar por la ventana o hablar con los compañeros.

Para los que incumplen las normas están las celdas de castigo donde permanecen aislados durante unos meses, sin poder leer ni hablar, la dirección del centro justifica estas normas porque para ellos éste es un período de meditación.

El sistema penitenciario japonés se enfrenta actualmente a muchos problemas. Uno de ellos es el aumento considerable del número de presos extranjeros.

Cuando se rodó este documental había 2300 internos en el centro de los cuales algo más de 500 eran extranjeros, 400 enfermos mentales, 900 toxicómanos y 840 procedentes del crimen organizado. Los delitos por los que cumplen condena son principalmente tráfico de marihuana, asesinato y tráfico de heroína. Por lo que se refiere a los extranjeros, el delito más corriente es el tráfico de marihuana."


   El resultado es objetivo, en ningún momento se critica al sistema japonés, cada uno puede sacar sus propias conclusiones tras ver el documental. La disciplina y el orden son los pilares para el buen funcionamiento de esta prisión, reflejo de la propia sociedad japonesa, todo está medido al milímetro y cronometrado, una rutina diaria impuesta bajo la condición de devolver a la sociedad individuos productivos. Dostoyevski dijo: "El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos", esta afirmación nunca fue más cierta.