Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Encuentran un avión hundido de la WW2



Me emociono cuando encuentro una noticia así, en Europa del Este es común recuperar aviones y tanques hundidos en lagos y mares pero pocas veces lo he visto en Japón.

En este caso se trata de un avión de entrenamiento Tachikawa Ki-54 recuperado del mar, no está en muy buenas condiciones pero se trata de toda una joya.

domingo, 25 de noviembre de 2012

El Hitobashira



   Buscando información sobre castillos japoneses he encontrado una curiosa “práctica” japonesa de la que no conocía nada, se trata del Hitobashira, practicado antiguamente en Japón. Se trata de un sacrificio humano, enterrando el cuerpo, debajo de o cerca de edificios como diques, puentes, y castillos. Víctimas sacrificadas como una oración a los dioses para que el edificio no sea destruido por inundaciones o ataques enemigos.

   Se conocen estas prácticas con las primeras construcciones de los Kofun y han quedado ejemplos de ellas en varios partes de Japón. Documentados por primera vez en el Nihon Shoki, uno de los libros históricos más antiguos de Japón, en una anécdota que data del siglo IV cuando el emperador japonés Nintoku (257-399) ordenó construir un dique para evitar el desbordamiento de un río; pero una parte del dique se había derrumbado. Preocupado, el emperador Nintoku tuvo un sueño, en donde un dios le aconsejó que sacrificara a dos personas y así calmar al dios del río.

   Generalmente las víctimas a convertirse en hitobashira eran voluntarias, samuráis que se ofrecían como muestra de lealtad a su señor feudal. Con el edificio en construcción, se cavaba un hoyo en el umbral de la residencia o castillo, o en la posición de alguno de los pilares principales. El guerrero cometería entonces seppuku, y sobre su cuerpo se colocarían los fundamentos, con lo que se convertiría en un espíritu protector del edificio.

   Un ejemplo es la leyenda de Oshizu, cuando que en el siglo XVI una campesina ciega se ofreció como voluntaria para apaciguar a los kami después de que hubiera resultado imposible estabilizar los muros del Castillo Maruoka. A cambio de su sacrificio, el daimyō tomaría a su hijo a su servicio. Después de haber muerto enterrada por las piedras, el daimyō olvidó su promesa, por lo que se dice que las constantes inundaciones del foso son consecuencia de las lágrimas de Oshizu, quien llora la desgracia de su hijo.

   Lógicamente actualmente no se practica, pero también se les llama hitobashira a los obreros enterrados vivos en trabajo bajo condiciones inhumanas. Como ejemplo lo sucedido en el túnel Jomon, de la línea ferroviaria Sekihoku JR en Hokkaido, en donde se encontraron muchos esqueletos humanos enterrados en las paredes de este túnel, que fue construido en 1914. Como consecuencia de un terremoto que destruyó una parte de este túnel,  en 1968 se realizaron reparaciones y encontraron el macabro hallazgo. Pero según la teoría más plausible muchos de los trabajadores que construyeron ese túnel tenían la enfermedad de beri beri y fueron enterrados cerca de allí. En 1980 se erigió un monumento conmemorando a los obreros fallecidos.


viernes, 23 de noviembre de 2012

El Shunga



   El shunga es un género de xilografías ukiyo-e cuya temática es el sexo. Su traducción literal es “imágenes de primavera” y suelen ser bastantes explicitas. Los tabúes sobre el sexo nunca existieron antes de la llegada de los occidentales a Japón y las prácticas sexuales eran de lo más variadas, la sociedad no cerraba los ojos frente a ello. Con la llegada de los extranjeros se intento moderar su producción que estuvo marcada por regulaciones y prohibiciones por parte del gobierno. Pese a ello la realización de este tipo de obras continuó prácticamente hasta finales de la era Meiji, con la prohibición de material «obsceno» en el Código penal japonés del año 1907, aunque se han seguido realizando durante la primera mitad del siglo XX hasta que los grabados han sido sustituidos por otros formatos como la fotografía.

   La temática es de los más variado describiendo relaciones sexuales de todo tipo, algo que escandalizaría a cualquier sociedad occidental, siendo esta una de las razones para su control. Incorporaban en ellas a los más variados personajes de la sociedad japonesa de entonces, como a los miembros de la clase comerciante, samuráis, monjes budistas e inclusive seres fantásticos y mitológicos, también estaban presentes escenas de mujeres solas, homosexualidad, bisexualidad, etc.

   Las prohibiciones a las que estaban sujetas estas obras llevaban a sus creadores a no firmar sus trabajos, pero para que la gente supiera el autor, desarrollaron una serie de artimañas, como poner en las imágenes sobrenombres o señales apenas perceptibles, que eran fácilmente identificables para el público de la época. Esto hace que hoy en día sea complicado datar y evaluar dichas obras.

   A mediados del siglo XIX, el arte japonés contribuyó al desarrollo del movimiento conocido como japonismo. Diversos artistas europeos coleccionaron shunga, entre los que destacan Edgar Degas, Henri de Toulouse-Lautrec, Gustav Klimt, Auguste Rodin, Vincent Van Gogh y Pablo Picasso.


domingo, 18 de noviembre de 2012

Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905)

   Como hacía tiempo que no publicaba nada (ahora escribiría las típicas excusas de todo bloggero ;) he decidido publicar algo un poco más extenso de lo habitual, no es una entrada típica, seguramente solo interesará a unos pocos, pero es sobre uno de los momentos más importantes de la historia de Asia. Saludos.


   La Guerra Ruso-Japonesa (8-2-1904 al 5-9-1905) fue un conflicto que surgió de las ambiciones imperialistas rivales de Rusia y Japón por los recursos de Manchuria y Corea.


   En los últimos años del siglo XIX y principios del siglo XX, varios países occidentales compitieron por influencia, comercio y territorio en Asia Oriental. Mientras, Japón se esforzaba por convertirse en una gran potencia moderna. La situación geográfica de Japón lo alentó a enfocarse en Corea y el norte de China, lo que chocaba con los intereses expansionistas rusos. El esfuerzo japonés por ocupar Corea condujo a la Primera Guerra Chino-Japonesa en 1895. La posterior derrota china por parte de Japón condujo al Tratado de Shimonoseki (17 de abril de 1895) por el cual China renunciaba a sus reclamaciones sobre Corea, cediendo además Taiwán y Port Arthur. Sin embargo, la presión occidental obligó a Japón a devolver Port Arthur y Manchuria a China (23 de abril de 1895).

   Tras la revuelta de los Bóxers chinos de 1898, e incumpliendo la promesa hecha al Japón, los rusos negociaron con China un arrendamiento de 25 años de la base naval en Port Arthur, un puerto libre de hielos para su flota de Extremo Oriente. Mientras tanto, soldados rusos ocupaban Manchuria, amenazando la influencia japonesa en Corea (cuyo gobierno era tributario del Japón). Para acrecentar más la situación el gobierno coreano concedió a Rusia una base naval próxima a las costas japonesas, en un intento por librarse del yugo nipón.


   Considerando la penetración rusa en Corea y Manchuria un riesgo a su seguridad nacional, Japón exige a Rusia que abandone Manchuria, en cumplimiento de los acuerdos de 1900. Rusia dilata las conversaciones diplomáticas durante 2 años y Japón, harto de esperar en vano una respuesta, rompe relaciones diplomáticas el 6-2-1904. El recién modernizado ejército de Japón se hallaba más que preparado para enfrentarse a las fuerzas que Rusia había estacionado en Asia al inicio de la contienda, sólo una pequeña parte de las tropas del zar.

    Port Arthur (hoy Lüshunkou, China), situado en la península de Liaotung, al sur de Manchuria; había sido fortificado para ser convertido en una base naval mayor por los rusos. Los japoneses necesitaban controlar el mar para enfrentarse a una hipotética guerra en el continente asiático. De este modo, su primer objetivo militar fue neutralizar a la flota rusa anclada en Port Arthur. La noche del 8 de febrero la flota japonesa, bajo el mando del almirante Heihachiro Togo, abrió fuego torpedeando los barcos rusos en Port Arthur sin previo aviso, dañando seriamente a dos acorazados rusos. Siguieron una serie de acciones navales indecisas, en las cuales los japoneses fueron incapaces de atacar con éxito a la flota rusa protegida por los cañones terrestres de la bahía y los rusos declinaban abandonar la bahía hacia mar abierto, descabezados estos por la muerte del almirante Stepan Makarov el 13 de abril. Estas acciones proporcionaron cobertura para un desembarco japonés cerca de Incheon en Corea. Tras el desembarco, invadieron Seúl y ocuparon rápidamente el resto de la península. Para finales de abril, el ejército japonés al mando de Kuroki Itei se preparó para cruzar el río Yalu, en el interior de la Manchuria ocupada por los rusos. En contrapunto a la estrategia japonesa de lograr victorias rápidas para controlar Manchuria, la estrategia rusa se enfocó en acciones defensivas destinadas a ganar tiempo para que los refuerzos llegaran a través del Ferrocarril Transiberiano.


   El 1 de mayo estalla la batalla del río Yalu, en la cual las tropas japonesas toman por asalto una posición rusa después de cruzar el río sin oposición. Fue la primera batalla terrestre de la guerra. Las tropas japonesas procedieron a desembarcar en varios puntos de la costa manchuriana obligando a los rusos a retroceder a Port Arthur. Estas batallas, incluida la batalla de Nanshan el 25 de mayo, estuvieron marcadas por las grandes pérdidas japonesas al atacar posiciones rusas atrincheradas, pero los rusos permanecieron pasivos y no fueron capaces de contraatacar.

   Japón comenzó entonces un largo asedio a Port Arthur, fuertemente fortificado por los rusos. En agosto parte de la flota rusa intentó escapar de Port Arthur en dirección a Vladivostok, pero fue interceptada y derrotada en la batalla del Mar Amarillo. El resto de los barcos permanecieron en Port Arthur, donde fueron hundidos lentamente por la artillería japonesa. Los intentos por socorrer a la ciudad desde el continente también fracasaron, y después de la batalla de Liaoyang (24 de agosto-5 de septiembre de 1904), los rusos se retiraron a Shenyang. El ejército japonés infligió una nueva derrota a los rusos en el río Cha-ho (5 de octubre - 18 de octubre de 1904).

    Port Arthur cayó finalmente el 2 de enero de 1905, después de una serie de asaltos brutales y gran cantidad de bajas en ambos bandos. Con las espaldas cubiertas, el ejército japonés presionó hacia el norte de Manchuri. Tras la batalla de Mukden (21 de febrero - 10 de marzo de 1905), expulsan a los rusos de Shenyang. Mientras tanto, Rusia había enviado la flota del Báltico al mando del almirante Zinovi Petrovich Rozhdestvenski hacia Asia, bordeando el Cabo de Buena Esperanza. El 21 de octubre de 1904, mientras navegaba en aguas británicas, provocó el incidente de Dogger Bank al disparar sobre botes pesqueros a los que los rusos confundieron con lanchas torpederas. El incidente derivó en un serio conflicto diplomático entre Rusia y Gran Bretaña, lo cual era peligroso por la alianza entre británicos y japoneses (a la flota rusa se le prohibió usar el Canal de Suez y los puertos británicos, por lo que tuvieron que circundar África. El viaje se demoró tanto que el almirante Togo hizo planes para interceptar a la flota del Báltico antes de que pudiera recalar en Vladivostok. Las escuadras se encontraron en la batalla de Tsushima, en el estrecho del mismo nombre entre Corea y Japón, el 27 de mayo de 1905. Durante la batalla, que duró hasta el 29 de mayo, la flota japonesa, numéricamente inferior pero más moderna y con mayor velocidad y alcance de fuego, bombardeó a la flota rusa sin piedad, destruyendo sus ocho acorazados. La flota japonesa contaba entre otros con dos acorazados comprados a Argentina: el Mariano Moreno (Renombrado como Nishin) y el Bernardino Rivadavia (Renombrado como Kasuga); y un crucero comprado a Chile: el "Esmeralda" (rebautizado como "Idzumi").


   Tras ser derrotados una y otra vez Rusia se vio obligada a negociar. Se concluye un armisticio entre los dos gobiernos: aunque los rusos se encuentran muy debilitados por la Revolución de 1905, las finanzas japonesas están totalmente agotadas y el Imperio nipón ya no dispone de los medios para destruir completamente al grueso de las tropas rusas de Extremo Oriente. Se organiza una Conferencia de Paz en Portsmouth (Estados Unidos) el 5 de septiembre de 1905, gracias a la mediación del presidente americano Theodore Roosevelt. Las cláusulas contienen las siguientes estipulaciones: Rusia debe reconocer la preeminencia de los intereses de Japón en Corea; cede al vencedor su arrendamiento de la península de Liaodong, su base de Port Arthur, el ferrocarril meridional de Manchuria y la mitad sur de la isla de Sajalín. Ambos países, de común acuerdo, se comprometen a restituir Manchuria a China. A pesar de la insistencia del Japón, no se prevé ninguna indemnización.

    Esta guerra representa un verdadero golpe para el gobierno ruso, en cuyos planes no entraba en ningún caso la derrota, y enciende la mecha de la Revolución de Enero de 1905. Por parte japonesa, en cambio, constituye un auténtico triunfo, ya que por primera vez en la historia del mundo una nación occidental era vencida por una nación asiática. El Imperio nipón adquiere un prestigio militar que durará hasta la Segunda Guerra Mundial.


   En 1905 Rusia y Japón se enfrentaron en Asia. La escuadra rusa fue diezmada por diminutos torpederos, la infantería japonesa se estrelló contra las alambradas y ametralladoras de Port Arthur, cuyas fortificaciones fueron inútiles frente a la poderosa artillería nipona y, en el acto final de Tushima, la flota del zar fue reducida a chatarra por un nuevo tipo de explosivo desarrollado en Japón, la shimosa. La tecnología se adueñó del campo de batalla

    Pero a ojos europeos los japoneses eran apenas monos imitativos, y los rusos eran bárbaros con un leve barniz de civilización. Nadie tomó nota de lo sucedido, nadie sacó conclusiones, y los generales siguieron pensando que la guerra era algo hermoso donde la Victoria la daban el valor, la disciplina, los uniformes brillantes y las cargas heroicas. Y con ese espíritu caminaron hacia el desastre de la Primera Guerra Mundial.
Si es que nunca aprenderemos.

Jukes, Geoffry. The Russo-Japanese War 1904–1905. Osprey Essential Histories. 2002.