Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

miércoles, 24 de octubre de 2012

Los emblemas mon


   Los mon (),  no son más que la manera que tenían de identificarse los miembros de las familias nobles japonesas o samuráis. Cada familia, incluida la Imperial tenía su propio mon personal. Estos símbolos aparecían visibles siempre en sus ropas, armas, armaduras o incluso dentro de la decoración de sus casas. Son el equivalente a los escudos de armas empleados como identificación en la tradición occidental.

   También se pueden denominar monshō (紋章), mondokoro (紋所), o kamon (家紋). Su aparición se remonta a la era Heian cuando eran simplemente usados para distinguir las carrozas de bueyes de los nobles. Poco tiempo después el símbolo comienza a ser utilizado en diversas pertenencias. Y en la era Kamakura, este sistema parece normalizarse y el mon aparece en banderas y estandartes utilizados por los samuráis cuando marchaban a la guerra. En el campo de batalla, estos pequeños estandartes servían para distinguir a ambos bandos.

   No existen restricciones en cuanto a su diseño. La mayoría de las imágenes consistían en un disco que rodea la figura de una planta, animal u objeto, representados de forma muy simplista. También pueden verse símbolos religiosos, formas geométricas o kanjis. Actualmente siguen utilizándose y empresas como Mitsubishi siguen utilizando versiones modernas del mon familiar como marca.



martes, 23 de octubre de 2012

Muere Kôji Wakamatsu.


   El director de cine japonés Koji Wakamatsu ha fallecido a los 76 años en un hospital de Tokio, tras ser atropellado el viernes (17-Octubre-2012) de la pasada semana por un taxi en el barrio tokiota de Shinjuku. Según confirmaron fuentes policiales a la agencia de noticias Kyodo, el director no pudo recuperarse de las graves heridas en su cabeza y espalda provocadas por el atropello.

   Muchos no conocerán a este, polémico director de cine, uno de los grandes del cine japonés. Polémico por tratar muchas veces temas tabú dentro de la sociedad japonesa, como el del sexo, la religión o la violencia, pero sobre todo el sexo. Aunque también es conocido por su faceta como productor en películas como la conocida “El imperio de los sentidos”. Este mismo año había finalizado dos películas, una de ellas presentada en el festival de Cannes, 11.25 Jiketsu no Hi: Mishima Yukio to Wakamonotachi (11.25: The day he choses his own fate), donde se relatan los últimos momentos del escritor Yukio Mishima antes de su suicidio, y la otra, titulada Sennen no yuraku (El rapto del milenio) presentada en el reciente Festival de Venecia.

   Nacido en 1936 estudió agricultura en una escuela de secundaria en Tokio, donde comenzó a trabajar como obrero y portero. Su afiliación a una pandilla de Yakuza le costó ir a cárcel. A los 23 años, una vez liberado de la prisión, entró en la industria de la televisión como asistente de dirección comenzando su prolífica carrera. Una forma triste de decir adiós a un director de cine que luchó contra los muros de la estricta moral japonesa.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Una cuestión personal, de Kenzaburo Oé.



   Y otra novela más de mi amigo Kenzaburo Oé, otra obra maestra donde este autor, que estoy descubriendo, tarde muy a mi pesar, consiguió de nuevo otra obra redonda:


“Una cuestión personal", una de sus mejores y más crueles novelas, animada de una extraña violencia interior, cuenta la terrible odisea de Bird, un joven profesor de inglés abrumado por una cenagosa existencia cotidiana en el Japón contemporáneo. Su anhelo secreto es redimirse a través de un mítico viaje por África, donde, según cree, su vida renacerá plena de sentido. Pero tales proyectos sufren un vuelco de ciento ochenta grados: su esposa da a luz un monstruoso bebé, condenado a una muerte inminente o, en el mejor de los casos, a una vida de vegetal. Este hecho convulsiona el lánguido e indolente existir de Bird y, durante tres días y tres noches, se arrastra por un implacable recorrido hacia lo más profundo de su abismo interior. Descenso a los infiernos en el que le acompañará Himiko, una vieja compañera de estudios. Bird buscará refugio en el alcohol, en los brazos de Himiko y, principalmente, en su propia vergüenza y humillación: ¿debe aceptar la fatalidad, cargar para siempre con un hijo anormal y renunciar a sus planes de una vida mejor o, por el contrario, debe desembarazarse del bebé provocando un desenlace fatal?


   Novela de tintes autobiográficos, Una cuestión personal fue escrita tras el tremendo impacto que causó en Oé el nacimiento de su hijo Hikari con hidrocefalia. No obstante, la novela tiene por sí misma gran valor al presentar la prueba interior a que es sometido todo ser humano que debe decidir entre sus deseos y el camino señalado por los actos cometidos a lo largo de su vida.

   La narración es fluida, como en la mayoría de autores japoneses, y tan descriptiva de la acción como solo Oé sabe contar. Asistimos impunes a la caída hacia el abismo del protagonista y hábilmente Oé nos hace partícipes de esa desgracia. Es imposible no compadecer al pobre Bird e incluso ser cómplices en su tragedia. En ocasiones, durante su lectura, es imposible no ponerse en su lugar y reflexionar sobre el ¿tú qué harías?

martes, 16 de octubre de 2012

El tanque a control remoto.



   En 1929, un oficial del Ejército Imperial Japonés, el Mayor Nagayama, se le ocurrió la idea de construir un blindado a control remoto, sus funciones serían la de proveer a soldados en primera línea y para tareas de minado y reconocimiento. En realidad el chasis pertenecía a un tractor Fordson con el motor y el sistema a control remoto protegido por un blindaje.

   El proyecto fue aprobado en 1930 y se sabe de la construcción de varios prototipos, pero no hay pruebas de que ninguno fuera utilizado en combate. Lo que si pudo ser utilizado son pequeños tanques explosivos a control remoto, el equivalente japonés a los Goliath utilizados por los alemanes durante el desembarco de Normandía.





Restos pertenecientes a una de las pequeñas bombas a control remoto.


viernes, 12 de octubre de 2012

Una historia real...La tumba de las luciernagas.





   Navegando por internet me he encontrado con esta fotografía que ratifica lo que se suele decir sobre que la realidad supera a la ficción, tristemente en este caso es así. En esta fotografía podemos ver como un niño pequeño transporta el cuerpo sin vida de su hermanita hacia el crematorio. La foto fue tomada en 1945 en Nagasaki por el fotógrafo estadounidense Joe O’Donnell:


"Vi  a un muchacho de unos diez años que pasaba por allí. Llevaba un bebé en su espalda. En esos días en Japón, a menudo veía a los niños jugando con sus pequeños hermanos, o hermanas, a sus espaldas, pero este chico era claramente diferente. Pude ver que había venido a este lugar por una razón seria. No llevaba zapatos. Su rostro era duro. La pequeña cabeza se inclinó hacia atrás, como si el bebé estuviera profundamente dormido.
"El niño se quedó allí durante cinco o diez minutos. Unos hombres con máscaras blancas se acercaron a él y en silencio comenzaron a quitarle la cuerda que sostenía al bebé. Fue entonces cuando vi que el bebé ya estaba muerto. Los hombres sujetaron el cuerpo por los pies y las manos y lo colocaron sobre el fuego.
"El niño se quedó allí directamente sin moverse, mirando las llamas. Se estaba mordiendo el labio inferior con tanta fuerza que brillaba la sangre. La llama ardía bajo el sol. El chico se dio la vuelta y caminó silenciosamente lejos. "

   Sin duda esta historia es una de las que más me han llegado a emocionar, sin importar que se trate de una película de dibujos (saltándome  los prejuicios de muchos), este es uno de los dramas más conmovedores que haya podido ver, y eso me ha llevado a indagar más. Recientemente he leído la historia original de Akiyuki Nosaka en la que se basa la película, publicada en un recopilatorio en castellano junto a otra de sus historias. Libro bastante recomendable, aunque la película es un calco casi exacto del libro, merece la pena en cualquier formato.