Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

domingo, 30 de septiembre de 2012

Azul casi transparente, Ryu Murakami





    “Narrada por el principal protagonista, Ryū, (el cual, probablemente sea el mismo Ryū Murakami) la novela se centra en un pequeño grupo de jóvenes amigos en la mitad de los años 1970. Viven en una ciudad japonesa donde se encuentra una base aérea estadounidense. La vida de los protagonistas se desarrolla recurrentemente alrededor del sexo, las drogas y conciertos de música. La trama de la novela no se separa de una pegajosa cercanía al sexo en grupo, el abuso de drogas, la soledad, las alucinaciones, actos de sadismo y sexo violento y la soledad y la desesperanza que en los jóvenes personajes está todo el tiempo presente.”


    Publicada en 1976, cruda, directa, sin tapujos, sin florituras, Ryo Murakami, no confundir con el de Tokio Blues, aborda un tema ya tratado otras veces, el de unos jóvenes que no han encontrado su lugar dirigiéndose hacia la autodestrucción. Su narración es sencilla, no critica, no explica con rodeos y no se corta a la hora de explicarnos con detalle las depravaciones de sus orgías o las sensaciones de un chute de heroína. Su estilo me recuerda a otros como Henry Miller o Herman Hesse, como estos Murakami se basa en sus propias experiencias para su novela, algunos la comparan con la Naranja Mecánica pero creo que es más que válida sin estas comparaciones. Este es el primer libro que leo de este escritor y ya estoy deseando leer otro, son del estilo que me gusta, personal y crudo.

   Hoy en día pueden no impactarnos tanto las descripciones de su libro, pero hay que enmarcarlo en el contexto de la época, en que un libro así causó espanto en la conservadora cultura japonesa. Esta novela, la primera de Ryo Murakami, con la que ganó el premio Akutagawa y también fue llevada al cine por el propio autor en 1979.

   Ryū Murakami escritor y director de cine japonés, nació en Sasebo, Nagasaki, el 19 de febrero de 1952. Su nombre verdadero es Murakami Ryunosuke y debo recalcar que no es pariente del otro Murakami.

   Su prolifera carrera como novelista comienza en 1976 con la decadente Azul casi transparente, obra que lo convirtió en bestseller y le granjeó el elogio de la crítica especializada.

   Sus novelas suelen caracterizarse por la crudeza en las descripciones y la violencia de las situaciones narradas. Además, el hecho de haber vivido cerca de una base militar estadounidense en su Sasebo natal, le permitió conocer en profundidad la cultura e idiosincrasia norteamericana, lo que se observa en algunas de sus obras, como por ejemplo en Sopa de Miso.

   Ryu Murakami también inició una carrera como director de cine. De sus obras cinematográficas cabe destacar Tokyo Decadence (1992). También fue batería en un grupo de rock.

viernes, 28 de septiembre de 2012

La Presa, de Kenzaburo Oé.







Sinopsis:

   “Cuando, en los días de la guerra del Pacífico, un avión enemigo se estrella en las montañas de una aldea de cazadores, los habitantes capturan al único superviviente, un soldado negro. En una aldea hundida en un valle, en mitad de un bosque y asilada después de una durísima estación de las lluvias, cerrada la escuela, los niños descubren con la llegada del prisionero negro una realidad excepcional, entre el terror y el asombro.
La contemplación de lo desconocido se disfrazará de amaestramiento. Pero el narrador, uno de los niños que vigilaron a la presa extraordinaria, irá adivinando que los amaestrados son los que miran cada gesto del sorprendente  soldado negro. El extraño altera el curso de los días repetidos: como si lo sagrado irrumpiera en la vida, y la transformara dotándola de un sentido nuevo.
   En La presa, que obtuvo el prestigioso premio Akutagawa y fue llevada al cine por Nagisha Oshima, cristalizaban algunas de las obsesiones constantes de la obra de su autor. Premiado con el Nobel un año antes del cincuenta aniversario de las explosiones de Hisrohima y Nagasaki, Kenzaburto Oé, miembro de una antigua familia samurai, ha escrito sus fábulas en una época de perturbación, en el Japón invadido, sin dioses, posterior a las bombas atómicas.
   La presa, hermosa y perturbadora obra maestra, combina con la visión de una realidad mutilada y desfigurada la nostalgia de una geografía mítica. Aunque la envidia hacia un pasado que paradójicamente ofrece la posibilidad de una vida nueva sólo despierta ira frente a los viejos dioses caídos y los dioses falsos y recién llegados.”

   La Presa (Shiiku en japonés) es una novela de Kenzaburo Oe publicada en 1958, cruda, de escritura sencilla, pero profunda. Una mirada al Japón rural de la época, desconocido para ellos cualquier tipo de contacto con la guerra, salvo por lo que les cuentan desde la “ciudad”. Una aldea donde todavía se fabrican sus herramientas de hierro y donde los niños prefieren caminar descalzos. La llegada del soldado americano negro trastocará una vida monótona y abrirá una brutal ventana iniciática para el joven protagonista en su camino hacia la madurez.
Supuestamente se basa en los recuerdos de Oe en su aldea natal, donde también se estrelló un avión estadounidense durante la guerra, cuando tenía nueve años. Recalco supuestamente ya que nunca hubo pilotos norteamericanos de color en el pacífico, solo en Europa. Quizás el recuerdo es auténtico pero distorsionado para dramatizar más el choque cultural que se sucede.

   Es una novela fácil de leer, y como muchas japonesas es corta, apenas rebasa las cien páginas Muy recomendable y con un vertiginoso final.

   También existe una adaptación al cine realizada en el año 1961 por Nagisa Oshima, de la que he encontrado un fragmento.


 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Hattori Hanzō




   Hattori Hanzo es uno de esos personajes cuya vida discurre entre la historia y el mito, se sabe que fue el líder del clan ninja de Iga, y que fue uno de los mejores y más poderosos guerreros ninja de Japón durante el siglo XVI. Sería  una pieza clave en el ascenso de Ieyasu Tokugawa, el cual vio en él un aliado importante para su causa, el trono de shogun del Japón.


   Hattori Hanzo se crió dentro del “Clan Hattori”, ubicado en la agreste y montañosa región de Iga, situada en el centro de Japón. Se considera que los clanes ninja de Iga por un lado y de Koga por otro fueron los más importantes del Japón, y se dedicaban a alquilar sus servicios a los señores samurái como espías o asesinos.

    Oda Nobunaga en su camino hacia la unificación de Japón decidió someter a su autoridad a los clanes ninja de Iga y Koga. El ataque de Nobunaga se saldó con la destrucción casi total del clan Iga. Las 80 familias que sobrevivieron al feroz ataque de desperdigaron por todo Japón buscando un señor que les brinde protección a cambio de sus servicios como guerreros shinobi. El clan Hattori recibirá la protección de la familia Tokugawa.

                                                    La tumba de Hattori

   Masanari Hattori, era el nombre original de Hattori Hanzo, nació en Mikawa en el año 1541. Su padre era Yasunaga Hattori, quien tras escapar de Iga se puso al servicio de Matsudaira Hirotada, señor de Mikawa, vasallos de los Tokugawa. Hattori Hanzo fue por tanto un ninja criado en Mikawa en vez de en Iga, como pasa a menudo su infancia destaca por que será sometido a un entrenamiento muy riguroso. El joven destacó enormemente en sus entrenamientos y a la temprana edad de doce años ya destacaba. Además, su padre, Yasunaga Hattori, le instruyó en la filosofía del “Ninpo”, el código de honor de los guerreros ninja. A la edad de 16 años Hattori Hanzo recibió el sobrenombre de “Hanzo el Demonio”, tras demostrar una gran habilidad guerrera en la campaña militar que realizó el nuevo señor de Mikawa, Ieyasu Tokugawa, contra el clan Uzichijo en Mikawa.

   Nuestro protagonista creció bajo el amparo y protección de los nobles señores de Mikawa, debido a eso tenía un gran afecto y una fidelidad total hacia el señor Ieyasu Tokugawa pese a que este era aliado de Oda Nobunaga, el destructor de Iga. Ieyasu Tokugawa conseguirá aumentar su poder al anexionarse algunos territorios rivales, conquistas que fueron posibles gracias a sus alianzas con varios clanes de provincias vecinas y sobre todo gracias a su alianza con Nobunaga. Hattori Hanzo destacará sobremanera en la batalla de Anegawa librada en 1570 contra los clanes Azai y Asakura y en la batalla de Mikatagahara, librada en 1572 contra el poderoso clan Takeda.

 
   Según las fuentes se menciona que nuestro protagonista solía pelear con una lanza (Yari) que pesaba unos 12 kg y medía un total de 4.38 metros, de los cuales 1.28 metros correspondían a la mortífera hoja de 5 centímetros de ancho. Según las fuentes de la época era todo un experto en el manejo de esta monstruosidad, siendo capaz de mover la lanza a una increíble velocidad, lanzando certeros golpes que sus enemigos apenas conseguían ver y menos detener, vamos una burrada propia de las leyendas. Pero una realidad más demostrable es que utilizaba una lanza corta (mochi-yari) que todavía se conserva en un templo Sainen-ji, en Tokio, donde también está su tumba.

   El 21 de Junio de 1582 el general Mitsuhide Akechi traicionó a su señor Oda Nobunaga y lo asesinó en el templo de Honoji. Ieyasu Tokugawa, al igual que otros generales de Nobunaga, fue sentenciado a muerte por las tropas de Mitsuhide Akechi, las cuales comenzaron a buscaban para matarle. Ieyasu Tokugawa se encontraba de viaje en Sakai cuando se enteró de la noticia de la muerte de Nobunaga y de que las tropas de Akechi buscaban su cabeza. Tokugawa viajaba con muy pocos guardias y su situación era desesperada, ya que no podría resistir un ataque enemigo. Pero Hattori Hanzo saldrá en ayuda de su señor y se encargará de la difícil misión de conducir a Tokugawa de vuelta sano y salvo a Mikawa. Contando con la valiosa colaboración de un ninja de Koga llamado Taro Shiro, Hattori planeó llevar a su señor de vuelta a Mikawa atravesando la agreste región de la reconstruida aldea de Iga, una zona sumamente peligrosa ya que estaba infestada de bandidos. Hattori Hanzo, haciendo valer sus derechos como líder de los clanes ninja de la aldea de Iga, formó un pequeño ejército con los 300 mejores guerreros ninja de Iga, estos hombres se encargarían de guiar a Ieyasu Tokugawa en su camino hacia Mikawa, encargándose de eludir las patrullas enemigas y de proteger a su señor de cualquier posible peligro despejando el camino a su paso. Tras llegar a salvo a Mikawa, Ieyasu reclutará un ejército compuesto por más de 400 ninjas de elite, entre ellos los ninja de Iga y Koga que le habían asistido durante su viaje hasta Mikawa. Este ejército de elite, llamado el grupo “Hassenshi”, será comandado por Hattori Hanzo, el cual a partir de entonces será conocido como “El fantasma”.


   En 1590 Hattori Hanzo encabezará el asalto que las tropas de Ieyasu Tokugawa realizaron sobre el castillo de Edo. Hattori con su grupo de tropas ninja tomó la puerta trasera del castillo, permitiendo la entrada del ejército para el asalto final. Tras su caída el castillo de Edo se convertirá en la nueva residencia de Tokugawa y posteriormente en su capital del shogunato. Tras el combate, Hattori fue premiado con la propiedad de las tierras de los alrededores del castillo, además, la puerta trasera del Castillo de Edo fue bautizada con el nombre de “Hanzo Mon”. Las tropas de Hattori serán también premiadas, siendo nombradas como tropas de la guardia principal del castillo Edo. Hattori además será premiado con la fama eterna, ya que será considerado en las fuentes de la época uno de los cinco mejores generales de Tokugawa.

   Pero la brillante carrera de Hattori Hanzo será truncada por los ninja de Kotaro Fuma el 4 de diciembre de 1596. Hanzo había partido con sus hombres para repeler el ataque y el saqueo de aldeas que estaban desencadenando los ninja de Fuma, pero estos consiguieron huir hacia el mar. Hattori Hanzo se embarcó y partió en su persecución, pero los ninja de Fuma eran mejores marineros y tras una ardua lucha en el mar, consiguieron hundir los botes de Hanzo y sus hombres. Mientras Hanzo y los suyos nadaban hacia la orilla, los ninja de Fuma se les adelantaron en sus botes y vertieron aceite muy inflamable en el agua, prendiéndolo posteriormente fuego y originando un gran incendio. Hattori Hanzo y sus hombres no pudieron hacer nada para evitar el fuego y murieron abrasados por las potentes llamas.


   Su hijo Masanari le sucedió en el mando de las tropas ninjas, las cuales tendrán un importante papel realizando varias exitosas emboscadas y ataques sorpresa en la épica y decisiva batalla de Sekigahara del 1600, batalla en la cual Tokugawa se impuso a los señores que le disputaban el trono de Shogun de Japón.

   A día de hoy Hattori Hanzo sigue siendo un personaje mítico en Japón, no solo por ser un experto sin igual en artes marciales, ni por su elevado sentido del honor y  lealtad, sino porque su nombre sigue apareciendo su nombre en diferentes medios, desde películas como Kill-Bill, videojuegos ( Samurái Shodown), o animes como Basilisk o Naruto.

Turnbull, Stephen. Ninja AD 1460-1650. Osprey, 2003.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cine: Harakiri

 
 
Director: Takashi Miike
Intérpretes: Koji Yakusho, Eita, Naoto Takenaka, Hikari Mitsushima
País: Japón
Año: 2011.
Fecha de estreno: 17-08-2012
Duración: 125 min.

   Harakiri narra la historia de Hanshirô, un samurái que llega a la residencia de un clan con la intención de terminar con su vida llevando a cabo el ritual del harakiri. El líder del clan intenta disuadirlo contándole la trágica historia de Motome, un joven que, poco tiempo atrás, llegó a ese lugar con las mismas intenciones.

   Como siempre Takashi Mike me ha vuelto a sorprender, prolífico director donde los haya, sus como mínimo, dos películas al año empequeñecen la producción de cualquier director occidental. Pero además las hace bien, Harakiri me ha parecido una de sus mejores obras, y junto a 13 asesinos una entrada triunfal en el género de samuráis. Pero a diferencia de esta última donde prevalece la acción, sobre todo al final, en Harakiri nos encontramos en este caso inmersos en un tremendo drama, toda una tragedia shakesperiana. Donde unos protagonistas rodeados de miseria deben luchar contra el mayor enemigo de su época, el honor. Un honor que más que ser una cualidad, convierte a algunos samuráis en prisioneros de la pobreza y a otros en carentes de cualquier empatía. Al final los samuráis solo son víctimas y esclavos de sus propias reglas. En este marco se desarrolla Harakiri, toda una crítica a la virtud más laureada de la casta de los samuráis.

   Decir que la película es una versión de la obra de mismo nombre realizada en 1962 por Masaki Kobayashi, del que ya he dejado alguna entrada sobre su obra. Cualquiera de las dos es altamente recomendable, podéis ver la versión de Mike sin problemas si el blanco y negro os da alergia.


martes, 18 de septiembre de 2012

El conflicto China-Japón

 

   Hoy no quiero hacer un post a uso como hago siempre si no que me gustaría analizar un poco las últimas noticias que están aconteciendo en la política exterior japonesa desde la semana pasada. Durante los últimos días asistimos al último episodio de la rivalidad existente desde hace más de un siglo entre China y Japón, un problema todavía no resuelto y agravado por una China cada vez más ambiciosa, dispuesta a todo para ampliar su preponderancia económica, y un Japón que en más de 60 años ha sido incapaz de subsanar sus errores del pasado. A continuación una de las noticias sobre lo que está pasando para el que no lo sepa:

Miles de personas continúan manifestándose hoy contra Japón en decenas de ciudades en China, después de que la víspera se desatara una oleada de protestas que en ocasiones se tornaron violentas, en medio de la escalada de tensión entre ambas potencias por la soberanía de unas islas de la región Asia Pacífico.
Pekín es el centro de las concentraciones por segundo día consecutivo. En la capital, cientos de ciudadanos protestan desde por la mañana frente a la sede de la Embajada nipona, en el distrito de Chaoyang, coreando el himno nacional y lanzando botellas de plástico y huevos contra la legación, según pudo confirmar Efe.
"Las (islas) Diaoyu son nuestras", claman los manifestantes en Pekín, apoyados de pancartas de cartón o 'iPads' en los que se puede leer "Diaoyu chinas" -en mandarín y en inglés-, y acompañados de retratos del que fuera líder del país Mao Zedong y banderas.
El dispositivo de seguridad a las puertas de la legación nipona se ha visto hoy incrementado con mayor presencia de la policía municipal, paramilitares y antidisturbios.
Éstos establecieron un fuerte cordón de seguridad para mantener una cierta distancia entre los manifestantes y la sede diplomática, y controlar la protesta.
Fuentes niponas en Pekín confirmaron a Efe que los trabajadores de la legación japonesa no se han visto afectados por las protestas ni por el lanzamiento de objetos contra el edificio de la embajada -que ayer llegaron a romper algún cristal-, en el que se encuentran "trabajando con normalidad".
Los restaurantes japoneses ubicados en una calle cercana a la sede nipona de la capital permanecen hoy cerrados y en todos ellos, se pueden ver colgadas banderas chinas y carteles en defensa de la soberanía china de las Diaoyu, llamadas Senkaku por Japón.
Las protestas por la soberanía de las islas que se disputan China y Japón también se han reproducido en más ciudades del país, como en Shanghái, donde las manifestaciones se concentran frente al consulado japonés, informa la prensa estatal y medios japoneses.
También se confirman concentraciones en lugares como Cantón, Shenzhen, Xiamen o Haikou.
Según publican hoy diversos medios japoneses, algunas fábricas de firmas niponas ubicadas en Qingdao, en la provincia al noreste de Shandong, han sufrido ataques.
Frente a ello, el diario oficialista "Global Times" instó hoy en un editorial a que las protestas fueran "racionales".
A lo largo de toda la semana se habían registrado manifestaciones antijaponesas en todo el país, aunque hasta ahora su alcance había sido mucho más reducido y se habían desarrollado de manera pacífica.
En Tokio, el canciller japonés, Koichiro Gemba, urgió ayer al Gobierno chino a garantizar la seguridad de sus ciudadanos ante las protestas, después de que el viernes, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei, aseguró que la seguridad de los japoneses en China estaba garantizada.
Las protestas se producen después de que el viernes se recrudeciera la tensión entre ambos países al entrar varias patrulleras chinas en aguas de las islas, administradas por Japón y cuya soberanía reclama Pekín, lo que provocó la contundente protesta de Tokio.
La iniciativa china se produjo como respuesta al anuncio, el pasado martes, de que Japón había comprado por unos 20,5 millones de euros tres islotes del archipiélago deshabitado a su propietario privado, un millonario nipón.”

   Ya desde el siglo XIX y su incipiente imperialismo, Japón puso miras en la ampliación de sus fronteras como objetivo imperativo para poder progresar como potencia. Durante los años treinta y cuarenta, con un estado controlado por una élite empresarial y militar sin cargas morales, Japón perpetro uno de los genocidios más sanguinarios de la historia de la humanidad, a la altura de los perpetrados por el Tercer Reich.

   La diferencia radica en que Alemania pagó su precio, no solo durante  sino acabado el conflicto, con fuertes sanciones y prohibiciones para que no sucediera lo mismo. Mientras que Japón, a cambio de permanecer como aliado de los Estados Unidos en el Pacífico frente al comunismo, se le perdonaron muchas de las barbaridades cometidas. Surgió de esta unión un Japón ejemplo de democracia participando en ella algunos personajes de la élite empresarial que ya dirigía el país en los años treinta y que apenas pagaron por llevar a su país a la guerra. Por lo que es fácil deducir el fuerte carácter nacionalista de muchos políticos nipones que, incluso hoy son capaces de negar la evidencia de la culpabilidad de su país en las atrocidades cometidas, una característica intrínseca del carácter japonés esta falta de remordimientos a costa del bien nacional.

   Y no solo los políticos hacen gala de esta falta de responsabilidad sino que el revisionismo japonés es una postura preocupante adoptada por muchos japoneses actualmente, incluso en los libros escolares apenas se menciona la guerra en China y casi nada de las atrocidades cometidas. Y es esta falta de movilidad a la hora de solo girar la cabeza, mirar hacia atrás y aceptar las consecuencias de sus actos, la que ha derivado reiteradas ocasiones en roces con sus vecinos cercanos, sus problemas con Corea, por su pasado como colonia sometida, son también conocidos. Miedo da también la utilización por parte del gobierno Chino de los que protestan, recordemos que China todavía es una dictadura, y como tal prohíbe las protestas, aunque ha estas las deja hacer, seguramente como método de presión pública.

   Pero como otros muchas personas que tenemos afinidad por Japón sabemos de los altos valores morales de los que hacen gala los japoneses, y pese a que ya se han recibido noticias de ataques alguna embajada china en Japón, espero sean capaces de sortear este problema y terminar con el conflicto.