Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

sábado, 31 de marzo de 2012

Sabías que...


   Sabías que Japón todavía mantiene la pena de muerte. Es junto a los Estados Unidos, los únicos países democráticos que mantiene la pena capital. Actualmente el 86% de los japoneses está de acuerdo con aplicar este castigo.

   Debido a que están en espera de ejecución, según las leyes japonesas los condenados a muerte no están clasificados como prisioneros por el sistema judicial japonés. Los reclusos carecen de muchos de los derechos reconocidos a otros prisioneros japoneses. Se les mantiene bajo régimen de incomunicación casi total. Se les permiten dos períodos de ejercicio a la semana. No se les permiten televisores y sólo pueden poseer tres libros. Las visitas tanto por familiares como por representantes legales son poco frecuentes y supervisadas de cerca.

   El método de ejecución es la horca. Cuando una orden de muerte se ha emitido, el condenado es informado en la misma mañana de su ejecución. A los condenados se les da a elegir la última comida. La familia del preso y los representantes legales no son informados hasta después de que suceda la ejecución, sin posibilidad de despedida de sus familiares.
Durante los que llevamos de año, tres condenados han sido ya ejecutados.



jueves, 29 de marzo de 2012

El kaishakunin




   El kaishakunin era la persona encargada de rematar mediante decapitación al que realizaba el seppuku. Estos solían ser grandes maestros ya que requería una gran precisión y habilidad. 

   El propósito de esto era evitar una agonía extrema durante el suicidio ritual, evitando también un espectáculo innecesario a los que lo contemplaban. También se pensaba que quedaba suficientemente demostrada ya la valentía del sujeto y no se hacia necesario proseguir con la agonía.

   El corte necesitaba ser muy preciso, dejando una parte de piel para evitar que la cabeza saliese rodando. Un error del kaishakunin podía derivar en el seppuku de este por deshonor.

 Saludos.

sábado, 24 de marzo de 2012

El Museo de Arte Occidental de Tokio.



  Durante la ocupación alemana de Francia en los años 40 un rico coleccionista  japonés, Matsukata Kojiro, consiguió reunir cerca de 400 obras de los mejores artistas europeos, tanto pintura como escultura.

   Una vez finalizada la guerra, todas estas posesiones fueron reclamadas por el gobierno francés como propiedades de Francia, pero como acto de buena voluntad se decidió donarlas al nuevo gobierno japonés. Es entonces cuando se decide crear este museo. El encargo recaerá sobre uno de mis arquitectos preferidos, Le Corbusier.

   Este propondrá un museo en forma espiral cuadrada donde se presentan las diferentes salas dentro de esta forma en espiral. Desde el exterior parece un contenedor opaco, sin ventanas, donde al entrar destacamos su gran hall y una galería a doble altura.

   El museo se construyó entre 1957-59 y se encuentra ubicado en el Parque Ueno, al norte del Palacio Imperial. En el encontramos obras de Tintoretto, Rubens, Delacroix, Cézanne, Monet o Picasso por mencionar solo unos cuantos.




martes, 20 de marzo de 2012

Un 20 de Marzo...



   Todo ocurrió un lunes 20 de marzo de 1995 sobre las ocho de la mañana cuando la secta de la Verdad Suprema, atentó en varias estaciones del metro de Tokio, fue en los recorridos de las líneas Chiyoda, Marunouchi y Hibiya. Estas líneas atraviesan todo el centro de la capital y conectan con el barrio en el que se concentra el poder estatal, Kasumigaseki.

   La secta de Asahara reunía a 10.000 fieles en Japón, 20.000 en Rusia y otros tantos en Nueva York, Bonn, y en Sri Lanka. Su nombre, Ôm Shinri Kyo, deriva del término hindú Om, que representa el universo, y sigue con los Kanji (ideogramas) Shin (verdad), Ri (razón, justicia), y Kyo (fe, doctrina).  Esta secta toma influencias del hinduismo y del budismo por la rama Theravada, Mahayana y Vajrayana. Nació a partir de la celebración de varios seminarios sobre Yoga que eran el pretexto para hablar sobre la espiritualidad. En 1987 el grupo de Asahara obtuvo el estatus oficial de religión de manos del gobierno japonés. A partir de entonces fue creciendo el número de fieles, en su mayoría estudiantes, que eran captados a la salida de las estaciones de metro mediante preguntas sobre la existencia.



   Cinco hombre pertenecientes a la secta, Ikuo Hayashi, Ken’ichi Hirose, Tôru Toyoda, Masato Yokoyama y Yasuo Hayashi,  se deslizaron en los vagones del metro de ataviados con mascarilla. Algo que no provocó las sospechas de los pasajeros por ser habitual en Tokio. También iban ataviados con guantes de plástico y portaban unas bolsas, en determinado momento agujerearon las bolsas y un líquido comenzó a salpicar los vagones del metro.

   Este líquido se evapora y comienza a mezclarse con el aire, el gas sarín es muy tóxico, veinte veces más venenoso que el cianuro, y comienzan los síntomas; vómitos, asfixia, ceguera. El jefe de la estación de Kasumigaseki recoge uno de los paquetes de un vagón de metro con sus manos desnudas, y cae desplomado casi al instante. El gas es imparable y penetra en su cuerpo a través de la piel y los pulmones, rompiendo las defensas del organismo y provocando una crisis nerviosa. En total, seis personas murieron en menos de 20 minutos, y otras tantas en los hospitales. Más de 5.400 personas fueron intoxicadas.

 
   En un principio la secta negó la autoría de la matanza pero se había oído al líder de la secta, Shôkô Asahara, laurear al gas sarín en varios de sus sermones. También se habían encontrado varios compuestos necesarios para la elaboración de este gas en las instalaciones que la secta poseía en Kamikuishiki. Aunque oficialmente no se había reconocido que Asahara estaba siendo investigado y que se sospechaba de él, la prensa sensacionalista sí había dado cuenta de ello, debido a la presunta implicación que éste había tenido en otros incidentes. Este atentado no fue el primero, el 1994 la policía japonesa dejó sin resolver la muerte de siete personas en la ciudad de Matsumoto, en la provincia de Nagano, tras un ataque con el mismo gas.

   Este atentado puso de manifiesto la debilidad de las grandes ciudades frente al terrorismo de masas. Los atentados tuvieron una repercusión mundial,  Nueva York y Washington aumentaron la vigilancia en sus subterráneos.

   Shoko Asahara fue acusado de 27 asesinatos y en 2004 fue condenado a la horca, hoy a sus 54 años todavía espera en la cárcel. La secta está actualmente instalada en Rusia con otro nombre mientras intentan desligarse de su pasado.


sábado, 17 de marzo de 2012

Kenzaburo Oé


   Kenzaburo Oé es un escritor japonés, premio Nobel de Literatura en 1994. Nació en una aldea de los bosques montañosos de Shikoku ,en 1935, de la que su familia apenas había salido. Pasó la guerra allí, pero la voluntad de estudiar lo llevó a Tokio, en cuya universidad ingresó en 1954. Para ello tuvo que perfeccionar su japonés, pues hablaba una variante dialectal propia de la zona.

   La vocación literaria de Oé nació en cierto modo de la necesidad de aliviar el desarraigo cultural y recuperar lo que él llama "la mitología de mi aldea". De esta época datan La presa, que le valió en 1957 el premio Akutagawa de novela corta, y Arrancad las semillas, fusilad a los niños (1958); en ambas traza un sombrío panorama de los efectos de la guerra en el idílico microcosmos rural.

   En sus relatos y novelas suele abordar aspectos de la sociedad contemporánea desde un humanismo crítico, de raigambre existencialista. Su estilo directo, de frases breves y contundentes, se nutre de poderosas imágenes poéticas y abundantes reflexiones metafísicas. Se percibe en él la influencia de Dante, F. Rabelais, H. de Balzac, E. A. Poe o M. Twain, a los que estudió a fondo, pero también de J. P. Sartre, A. Camus, W. B. Yeats o W. H. Auden, por quienes profesa franca admiración.

   Escribió diversos artículos y una novela autobiográfica, El muchacho que llegó tarde (1961), sobre la vida estudiantil en un Tokio que no consigue librarse de la alargada sombra de la ocupación estadounidense. Lo que subyace es el conflicto paradigmático del Japón contemporáneo entre modernidad y tradición. Pero allí donde Mishima, que a pesar de las diferencias ideológicas era amigo suyo, vuelve la vista atrás y añora las gloriosas épocas imperiales, Oé sueña con la democracia participativa.

    No obstante, el punto de inflexión en su vida y su narrativa lo constituyó el nacimiento, en 1963, de su primer hijo Hikari, que padecía una malformación neurológica. Fruto del desconcierto y el dolor ante la minusvalía mental del niño pero, al mismo tiempo, del afán de superación y de la necesidad de dotarse de una ética privada, su novela Una cuestión personal (1964) narra, en términos crudos y sin concesiones, el descenso al abismo de un padre atrapado entre el fatalismo y la cínica opción de la huida hacia adelante. Ha regresado al tema de la relación con su hijo, uno de los dos ejes de su literatura, en los libros Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura (1969), Las aguas han inundado mi alma (1973) y Despertad, jóvenes de la nueva era (1983).

    El otro núcleo lo constituye la pervivencia del cuerpo de mitos y leyendas rurales de su infancia y juventud en el marco de la cultura urbana contemporánea, que vertebra obras como El grito silencioso (1967), Juegos contemporáneos (1979) o Cartas a los años de la nostalgia (1986). Inspirándose en la poesía de Yeats, escribió una trilogía titulada A flaming green tree y, antes de recibir el premio Nobel, libros como M/T, La historia maravillosa del bosque o la novela de ciencia ficción La torre del tratamiento (1990), así como numerosos artículos y ensayos. Destaca en especial Notas sobre Hiroshima, escrito tras entrevistar a diversos supervivientes de la tragedia atómica.

Uno de los grandes escritores del siglo veinte y muy recomendable.



domingo, 11 de marzo de 2012

Un año desde el terremoto.

   En Japón han retirado millones de toneladas de escombros durante el último año y la reconstrucción de la zona afectada por el terremoto y el tsunami avanza a buen ritmo. Un equipo de Informe Semanal ha vuelto al lugar de la tragedia, a la zona de exclusión. Son 20 kilómetros alrededor de la central nuclear de Fukushima, con una radiación tan elevada que hace imposible la vida. Hasta hace un año, 80 mil personas vivían allí y ahora han perdido sus casas y sus tierras. La situación económica de la zona sigue muy afectada y las consecuencias de la radiación son aún inciertas. El país, cada vez más en contra de la energía nuclear, se enfrenta a un futuro que sigue dependiendo de ella. Imposible olvidar la tragedia, demasiado reciente, ni a los miles de afectados. 

En este enlace tenéis el reportaje entero:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-heridas-del-tsunami/1345830/



sábado, 10 de marzo de 2012

Higonokami, la navaja japonesa.



   Higonokami es el nombre japonés que reciben las navajas tradicionales que se ha producido desde el siglo XIX. Su construcción es muy simple y son muy populares. Seguro que las habéis visto en alguna ocasión en el cine o en algún manga.

   En 1894, un distribuidor trajo dos cuchillos de la prefectura de Kumamoto a un herrero llamado Sr. Shigeji Nagao y a otro herrero. Ellos cambiaron su estructura a una navaja y los llamaron Higo no Kami. En poco tiempo se volvieron muy populares porque eran fáciles de usar y muy baratas. 

   Ya a principios del siglo XX aparecen muchos fabricantes de Higo no Kami. Así que en 1907, los fabricantes de estos cuchillos se asociaron y crearon una marca registrada que permitió que sólo los miembros de la asociación llamaran a sus cuchillos Higo no Kami.


martes, 6 de marzo de 2012

Historia de Kawasaki



   Hoy en día esta empresa es conocida en todo el mundo por la fabricación de motos, pero su historia es mucho más vieja y sus intereses muchísimo más amplios, Kawasaki construye desde vagones de tren hasta equipamiento aeroespacial.

   Su historia se remonta hasta el siglo XIX, cuando su fundador, Shozo Kawasaki, crea en 1878 los astilleros Kawasaki Tsukiji, uno de los primeros, sino el primero, dedicado a la fabricación de barcos al estilo occidental.

   La ambición del emprendedor Kawasaki no para de crecer y en 1901 la empresa fabrica el primer motor de vapor construido en Japón. Los barcos da Kawasaki serán uno de sus productos estrella y contribuyeron a crear la flota japonesa que lucharía durante la Segunda Guerra Mundial.

   Durante esta guerra también ampliaron el negocio construyendo aviones, el más famoso sería el Kawasaki Ki-61 Hien.


   Pero tras la guerra la empresa se alejó de la construcción armamentística fabricando motores de cuatro tiempos. Y como método para publicitar la empresa y sus motores en Enero de 1961 crearán la primera motocicleta Kawasaki, la 125 B7. Siendo la más potente de su época, superior en potencia a las americanas.

   Poco después retomaron la construcción aeronáutica, y durante las últimas décadas es una empresa destacada en el desarrollo robótico y del ferrocarril de alta velocidad. Sin duda otra prueba más para saber de donde proviene el poder económico japonés.

Saludos!