Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

domingo, 16 de diciembre de 2012

Los netsukes




   Muchos de los objetos artísticos japoneses que han llegado hasta nuestros días nunca fueron realizados per se sino que surgen de la propia necesidad cotidiana. Objetos comunes que los japoneses convirtieron sin saberlo en objetos de gran belleza que muchos coleccionistas atesoran con orgullo.

   En este caso os voy a hablar de los netsukes, ejemplo de lo que he explicado anteriormente. Son pequeños objetos cotidianos en su época, que debido a su gran belleza han logrado colarse en importantes casas de subastas de todo el mundo alcanzando precios en ocasiones prohibitivos.

  Los netsukes no son más que una escultura en miniatura de apenas unos cuantos centímetros pero en los que queda reflejado todo el arte del que lo talló. Surgen en Japón en el siglo XVII  como una necesidad práctica. En la moda tradicional japonesa, tanto masculina como femenina no es normal encontrar bolsillos, por lo que la necesidad de portar objetos en su vida cotidiana, tales como sellos, pipas de fumar, el tabaco, dinero o medicamentos, se sometió a la utilización de otro tipo de objetos.



   Uno de los métodos preferidos eran los sagemonos, una especie de bolsas que llegaron a tener diversas formas y denominaciones en función a la utilidad a la que se destine, siendo su forma más frecuente el inro, una especie de caja de forma aplanada formada por diversos compartimentos suspendida por un cordón de la faja de tela, llamada obi, que hacía las veces de cinturón para la ropa. Para que quedara firmemente colgada sin necesidad de atarla crearon una especie de pasador, que ejercía de tope, lo suficientemente grande como para que no se cayera del obi. Este pasador era el netsuke.


   Sus formas son de lo más variado que podáis imaginar, desde animales o seres mitológicos a objetos cotidianos o escenas sexuales, y según su forma también adquieren un nombre u otro. La variedad de netsukes es muy alta, esto hace que el mundo del coleccionismo de estas piezas se complique y hace que los estudiosos deban realizar un continuo trabajo de seguimiento y documentación a través de un arco cronológico que nos lleva desde el siglo XVII hasta nuestros tiempos, en una división de al menos 25 periodos distintos.

   Para terminar normalmente el material estrella para hacer netsukes fue el marfil, pero podemos encontrarlos de hueso, madera, diente de hipopótamo, colmillo de jabalí, metal, etc. Hoy en día se hace complicado poder coleccionarlos ya que tanta variedad los hace fácilmente falsificables.


 

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