Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

domingo, 25 de noviembre de 2012

El Hitobashira



   Buscando información sobre castillos japoneses he encontrado una curiosa “práctica” japonesa de la que no conocía nada, se trata del Hitobashira, practicado antiguamente en Japón. Se trata de un sacrificio humano, enterrando el cuerpo, debajo de o cerca de edificios como diques, puentes, y castillos. Víctimas sacrificadas como una oración a los dioses para que el edificio no sea destruido por inundaciones o ataques enemigos.

   Se conocen estas prácticas con las primeras construcciones de los Kofun y han quedado ejemplos de ellas en varios partes de Japón. Documentados por primera vez en el Nihon Shoki, uno de los libros históricos más antiguos de Japón, en una anécdota que data del siglo IV cuando el emperador japonés Nintoku (257-399) ordenó construir un dique para evitar el desbordamiento de un río; pero una parte del dique se había derrumbado. Preocupado, el emperador Nintoku tuvo un sueño, en donde un dios le aconsejó que sacrificara a dos personas y así calmar al dios del río.

   Generalmente las víctimas a convertirse en hitobashira eran voluntarias, samuráis que se ofrecían como muestra de lealtad a su señor feudal. Con el edificio en construcción, se cavaba un hoyo en el umbral de la residencia o castillo, o en la posición de alguno de los pilares principales. El guerrero cometería entonces seppuku, y sobre su cuerpo se colocarían los fundamentos, con lo que se convertiría en un espíritu protector del edificio.

   Un ejemplo es la leyenda de Oshizu, cuando que en el siglo XVI una campesina ciega se ofreció como voluntaria para apaciguar a los kami después de que hubiera resultado imposible estabilizar los muros del Castillo Maruoka. A cambio de su sacrificio, el daimyō tomaría a su hijo a su servicio. Después de haber muerto enterrada por las piedras, el daimyō olvidó su promesa, por lo que se dice que las constantes inundaciones del foso son consecuencia de las lágrimas de Oshizu, quien llora la desgracia de su hijo.

   Lógicamente actualmente no se practica, pero también se les llama hitobashira a los obreros enterrados vivos en trabajo bajo condiciones inhumanas. Como ejemplo lo sucedido en el túnel Jomon, de la línea ferroviaria Sekihoku JR en Hokkaido, en donde se encontraron muchos esqueletos humanos enterrados en las paredes de este túnel, que fue construido en 1914. Como consecuencia de un terremoto que destruyó una parte de este túnel,  en 1968 se realizaron reparaciones y encontraron el macabro hallazgo. Pero según la teoría más plausible muchos de los trabajadores que construyeron ese túnel tenían la enfermedad de beri beri y fueron enterrados cerca de allí. En 1980 se erigió un monumento conmemorando a los obreros fallecidos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada