Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

martes, 18 de septiembre de 2012

El conflicto China-Japón

 

   Hoy no quiero hacer un post a uso como hago siempre si no que me gustaría analizar un poco las últimas noticias que están aconteciendo en la política exterior japonesa desde la semana pasada. Durante los últimos días asistimos al último episodio de la rivalidad existente desde hace más de un siglo entre China y Japón, un problema todavía no resuelto y agravado por una China cada vez más ambiciosa, dispuesta a todo para ampliar su preponderancia económica, y un Japón que en más de 60 años ha sido incapaz de subsanar sus errores del pasado. A continuación una de las noticias sobre lo que está pasando para el que no lo sepa:

Miles de personas continúan manifestándose hoy contra Japón en decenas de ciudades en China, después de que la víspera se desatara una oleada de protestas que en ocasiones se tornaron violentas, en medio de la escalada de tensión entre ambas potencias por la soberanía de unas islas de la región Asia Pacífico.
Pekín es el centro de las concentraciones por segundo día consecutivo. En la capital, cientos de ciudadanos protestan desde por la mañana frente a la sede de la Embajada nipona, en el distrito de Chaoyang, coreando el himno nacional y lanzando botellas de plástico y huevos contra la legación, según pudo confirmar Efe.
"Las (islas) Diaoyu son nuestras", claman los manifestantes en Pekín, apoyados de pancartas de cartón o 'iPads' en los que se puede leer "Diaoyu chinas" -en mandarín y en inglés-, y acompañados de retratos del que fuera líder del país Mao Zedong y banderas.
El dispositivo de seguridad a las puertas de la legación nipona se ha visto hoy incrementado con mayor presencia de la policía municipal, paramilitares y antidisturbios.
Éstos establecieron un fuerte cordón de seguridad para mantener una cierta distancia entre los manifestantes y la sede diplomática, y controlar la protesta.
Fuentes niponas en Pekín confirmaron a Efe que los trabajadores de la legación japonesa no se han visto afectados por las protestas ni por el lanzamiento de objetos contra el edificio de la embajada -que ayer llegaron a romper algún cristal-, en el que se encuentran "trabajando con normalidad".
Los restaurantes japoneses ubicados en una calle cercana a la sede nipona de la capital permanecen hoy cerrados y en todos ellos, se pueden ver colgadas banderas chinas y carteles en defensa de la soberanía china de las Diaoyu, llamadas Senkaku por Japón.
Las protestas por la soberanía de las islas que se disputan China y Japón también se han reproducido en más ciudades del país, como en Shanghái, donde las manifestaciones se concentran frente al consulado japonés, informa la prensa estatal y medios japoneses.
También se confirman concentraciones en lugares como Cantón, Shenzhen, Xiamen o Haikou.
Según publican hoy diversos medios japoneses, algunas fábricas de firmas niponas ubicadas en Qingdao, en la provincia al noreste de Shandong, han sufrido ataques.
Frente a ello, el diario oficialista "Global Times" instó hoy en un editorial a que las protestas fueran "racionales".
A lo largo de toda la semana se habían registrado manifestaciones antijaponesas en todo el país, aunque hasta ahora su alcance había sido mucho más reducido y se habían desarrollado de manera pacífica.
En Tokio, el canciller japonés, Koichiro Gemba, urgió ayer al Gobierno chino a garantizar la seguridad de sus ciudadanos ante las protestas, después de que el viernes, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei, aseguró que la seguridad de los japoneses en China estaba garantizada.
Las protestas se producen después de que el viernes se recrudeciera la tensión entre ambos países al entrar varias patrulleras chinas en aguas de las islas, administradas por Japón y cuya soberanía reclama Pekín, lo que provocó la contundente protesta de Tokio.
La iniciativa china se produjo como respuesta al anuncio, el pasado martes, de que Japón había comprado por unos 20,5 millones de euros tres islotes del archipiélago deshabitado a su propietario privado, un millonario nipón.”

   Ya desde el siglo XIX y su incipiente imperialismo, Japón puso miras en la ampliación de sus fronteras como objetivo imperativo para poder progresar como potencia. Durante los años treinta y cuarenta, con un estado controlado por una élite empresarial y militar sin cargas morales, Japón perpetro uno de los genocidios más sanguinarios de la historia de la humanidad, a la altura de los perpetrados por el Tercer Reich.

   La diferencia radica en que Alemania pagó su precio, no solo durante  sino acabado el conflicto, con fuertes sanciones y prohibiciones para que no sucediera lo mismo. Mientras que Japón, a cambio de permanecer como aliado de los Estados Unidos en el Pacífico frente al comunismo, se le perdonaron muchas de las barbaridades cometidas. Surgió de esta unión un Japón ejemplo de democracia participando en ella algunos personajes de la élite empresarial que ya dirigía el país en los años treinta y que apenas pagaron por llevar a su país a la guerra. Por lo que es fácil deducir el fuerte carácter nacionalista de muchos políticos nipones que, incluso hoy son capaces de negar la evidencia de la culpabilidad de su país en las atrocidades cometidas, una característica intrínseca del carácter japonés esta falta de remordimientos a costa del bien nacional.

   Y no solo los políticos hacen gala de esta falta de responsabilidad sino que el revisionismo japonés es una postura preocupante adoptada por muchos japoneses actualmente, incluso en los libros escolares apenas se menciona la guerra en China y casi nada de las atrocidades cometidas. Y es esta falta de movilidad a la hora de solo girar la cabeza, mirar hacia atrás y aceptar las consecuencias de sus actos, la que ha derivado reiteradas ocasiones en roces con sus vecinos cercanos, sus problemas con Corea, por su pasado como colonia sometida, son también conocidos. Miedo da también la utilización por parte del gobierno Chino de los que protestan, recordemos que China todavía es una dictadura, y como tal prohíbe las protestas, aunque ha estas las deja hacer, seguramente como método de presión pública.

   Pero como otros muchas personas que tenemos afinidad por Japón sabemos de los altos valores morales de los que hacen gala los japoneses, y pese a que ya se han recibido noticias de ataques alguna embajada china en Japón, espero sean capaces de sortear este problema y terminar con el conflicto.
 




 

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