Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

domingo, 19 de febrero de 2012

Los Ainu


   Los ainu son un grupo étnico indígena que actualmente solo se encuentra en la isla de Hokkaido y norte de Honshu, también más al norte como en las islas Kuriles y la isla de Sahalin en Rusia.

   Ainu significa “humano” en su propio idioma, aunque ellos prefieren ser llamados Utari, que significa “camarada”. Actualmente se tienen contabilizados unos 15.000 japoneses con uno o los dos padres pertenecientes a los ainus.

   Sus orígenes les relacionan con los primeros pobladores de Asia y con los pueblos actuales que viven en Siberia. Se calcula que arribaron hace unos 20.000 años, atravesando los puentes naturales que existían en la época entre el archipiélago y el continente, siendo estos rebasados por el mar sobre el año 10.000 a. C.

   Se trata de una etnia anterior a la japonesa, aunque los antropólogos no han conseguido todavía clasificarlos. 

   Los ainus son animistas, creen que todo en la naturaleza tiene espíritu en su interior, llamado kamui. Los kamuis se encuentran jerarquizados y el más importante es la “abuela tierra”, que se refiere al fuego, por debajo se encuentran los animales terrestres, debajo de estos los marinos y por último todos los demás.

 
   Generalmente es el jefe de la aldea el que dirige las ceremonias, que son prácticas sencillas donde se vierte vino y se colocan cabezas de animales sacrificados en un altar mientras se reza en voz baja. Como la mayoría de religiones, creen que serán recompensados tras su muerto o castigados con el infierno.

   Los ainus poseen una cultura tradicional original que les aleja de las costumbres japonesas. Por ejemplo, al pasar a la edad adulta dejan de afeitarse, por lo que los hombres ancianos tienen largas barbas, y se dejan crecer el pelo. También algunas mujeres al alcanzar la pubertad se tatúan en boca, brazos, frente o los órganos genitales externos, utilizando para ello una mezcla de corteza de abedul.

   Su vestimenta es una de las características que les diferencia del resto de japoneses. Utilizando para tejer hilo de corteza de olmo o de ortiga. También utilizaban pieles de animales o botas de piel de perro o de salmón en invierno. Y toda la vestimenta está decorada con motivos geométricos.


   Durante el año 659 varias avanzadillas procedentes de Japón penetraron en la isla. En aquél tiempo la consideraron como inhóspita tierra de ainus, de desertores, traidores y criminales. Para el siglo IX los japoneses se instalaron en Ezo, actual Hokkaido.

   En 1457 los ainus perdieron la batalla de Koshamain, en Honshu, frente a los japoneses; en 1669 volvieron a perder en Syaksyain, y en 1789 en Kunasiri-Menasi.

   Con la llegada de la época meiji comienza, inspirados por las teorías venidas de Europa de unidad nacional racial, una campaña de absorción de los ainus a la cultura imperial japonesa. Ya en 1860 comienza la conquista de la isla, confiscando las tierras y prohibiéndoles la caza y la pesca. Tras la restauración se les prohíbe a las mujeres hacerse tatuajes y a los hombres llevar pendientes, también se favoreció el asentamiento de japoneses en la isla.

   Con la llegada del siglo XX la cosa no solo no mejoró sino que tras el final de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos impulsaron políticas de vinculación socioeconómicas con las que ahogaron, más todavía, a una sociedad prácticamente en extinción.

   Solo en 1973, se celebró por primera vez una asamblea ainu para reivindicar los derechos como pueblo con identidad propia. Y no será hasta el 2008 cuando el parlamento japonés aprobó una resolución en la que se reconoció a los ainus como un pueblo indígena con lengua, religión y cultura propias.

   Hoy cuentan con representación propia en el Parlamento japonés. Si bien, como toda minoría étnica, la marginación y el desempleo es muy alto, constituyendo uno de los grupos más pobres del Japón.



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