Un blog dedicado a la historia japonesa en todas sus épocas, de los siglos XIX y XX sobre todo. También hablo sobre libros, cine, Kamen Rider o cualquier otra cosa que me interese...

sábado, 27 de agosto de 2011

Las momias japonesas.


    Esta vez trataré un tema un poco escabroso, el Sukushinbutsu (即身仏), que  significa "Consecución de la budeidad en vida". Se trata de una técnica muy agresiva para el cuerpo practicada por algunos monjes budistas buscando una “auto-momificación”, alcanzando así la iluminación y convirtiéndose en Budas.

   En el siglo XV monjes budistas de la escuela Shugendō, ubicada en el norte de Japón, comenzaron a buscar sus propias muertes y cuyos cadáveres terminaron muchas veces momificados. Cientos de estos monjes lo intentaron, pero pocos lo consiguieron, de los que solo se conocen poco más de una veintena de casos que se conservan en la actualidad.

     Una vez el monje tomaba la terrible decisión el proceso se alargaba durante casi nueve años, dividido en tres periodos:

    Durante los primeros 1.000 días los monjes sometían su cuerpo a ejercicio físico muy intenso y a una estricta dieta de frutos secos, bayas y semillas. Este proceso buscaba eliminar toda la grasa corporal del cuerpo, lo primero en descomponerse en un cadáver, quedándose el cuerpo tan solo en fibra, músculos y huesos.

    Durante la segunda fase, también de unos 1.000 días, la dieta se volvía cada vez más austera. Consistía esta solamente ya en raíces y cortezas. Además tomaban un té venenoso, realizado a partir del árbol Urushi, encargado supuestamente de matar a los microorganismos y gusanos que se alimentan del cuerpo una vez muerto. La verdadera razón es que los vómitos y la descomposición del estómago que causaban ayudaban a eliminar fluidos corporales del cuerpo.

    En la última fase, la más dura, el monje se colocaba en posición de meditación en un habitáculo enterrado en el suelo, de donde no se movería hasta su muerte. Un pequeño conducto de bambú para el aire y la cuerda de una pequeña campanilla eran el único equipamiento de la tumba. Mientras la campanilla sonara cada día los otros monjes sabían que este seguía con vida, una vez esta dejaba de sonar, los monjes tapaban del todo el agujero.

     Tras esperar durante otros 1.000 días los monjes abrían la tumba, si el cuerpo se había momificado se colocaba en el templo y se le consideraba un Buda. Si este se había corrompido se le enterraba con honores.

      A mediados del siglo XIX esta práctica fue prohibida en todo el país, aun así estas momias hoy en día todavía son veneradas como auténticos Budas. Me voy a abstener de subir fotos más morbosas pero si buscáis os sorprenderán.

3 comentarios:

  1. Da bastante grima sí, buscaré información sobre la filosofía de estos monjes porque aunque no deje de parecerme una burrada (por algo se terminó prohibiendo) , supongo que en si debido contexto debe cobrar algo de sentido.

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  2. Mmmm, lo que sucede cuando no saben sumar... el proceso no duraba 3 años sino casi poco más de 8...

    Etapa 1: 1000 días= 2 años, y 9 meses aproximadamente
    Etapa 2: 1000 días= 2 años, y 9 meses aproximadamente
    Etapa 3: 1000 días= 2 años, y 9 meses aproximadamente

    Total: 3000 días = 8 años, 2 meses y 17 días

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  3. Corregido, gracias, es lo que tiene ser de letras.

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